50 Aniversario Copa de Ferias 1.964

En cuanto a la Copa de Ferias, precursora de la Copa de la UEFA (actual Europa League), su situación era aún más distante de la actualidad, en la que los equipos con altas aspiraciones la ven como un castigo y pérdida económica, alternando titulares y suplentes para no descuidar sus competiciones domésticas.

Esto es debido a que, a la Copa de Europa ya no se clasifica el campeón de cada liga, sino que van hasta cuatro equipos en los países más potentes, mientras que a la Europa League suelen ir tres, soliendo entrar últimamente hasta los séptimos clasificados, por lo que parece que cualquier equipo puede disputarla. Sin embargo, por entonces, era la segunda competición europea en importancia, pues la Recopa de Europa (Copa de Campeones de Copa), se había fundado tan sólo tres años antes, y todavía necesitaba de mayor popularidad y prestigio, aunque en poco tiempo se erigiría como la segunda competición en importancia.

Centrándonos en la competición, la Copa de Ferias se instauró el 18 de abril de 1955, tan sólo dos semanas después de la Copa de Europa, y enfrentaría a equipos de ciudades que albergasen ferias de muestras internacionales. En principio podía parecer un criterio demasiado arbitrario que daría pie a que cualquier equipo, por mera coincidencia, pudiera disputar la competición; pero lo cierto es que desde su creación, la disputaron los equipos más importantes de cada país.

Su primera edición duró tres años y la ganó el equipo de la Ciudad de Barcelona, integrado en su totalidad por jugadores del FC Barcelona, pues por entonces participaban selecciones de cada ciudad; la segunda, reducida a dos años, permitió ya la participación de clubes de fútbol, ganándola en esta ocasión, como tal, el FC Barcelona; y para su tercera edición ya se amplió el número de participantes y se convirtió en competición anual.

Así pues, el Real Zaragoza disputó la sexta edición del torneo, cuarta en su formato definitivo, tras haberla ganado la Roma en 1961 y el Valencia en las dos temporadas siguientes. En aquel año, la competición la iniciaron treinta y dos equipos, entre los que destacan clubes de la talla del Hertha de Berlín, Os Belenenses, Rapid de Viena, Utrecht, Sheffield Wednesday, Oporto, Arsenal (nuestro Arsenal), Colonia, Valencia, Atlético Madrid, Roma, Juventus, etc., por lo que el nivel de la competición quedaba fuera de toda duda.

Dieciseisavos de Final

La primera eliminatoria deparó como rival el Iraklis de Salónica, equipo fundado en 1908 y que por entonces era de los más potentes de la recientemente refundada liga griega, que tenía el formato actual, siendo cuarto clasificado la temporada anterior y destacando por un sistema de juego completamente defensivo.

A su vez, el partido pasaría a la historia por ser el debut de dos jugadores fundamentales en la historia del Real Zaragoza, Canario y Violeta, célebres tanto en el terreno de juego como fuera de él.

El partido de ida se disputó en Salónica el 8 de septiembre, con una ligera confianza y el optimismo de poder enfrentarse posteriormente al Lausane o Heart of Midlothian, según las declaraciones de la época, destacando que hasta el mismo día no se conocía en que campo se jugaría, pues solían hacerlo en el del PAOK, Aris o Kagtanzoglion, jugándose finalmente en éste último, de propiedad estatal.

El partido fue de absoluta superioridad zaragocista, hasta el punto de que “el público aplaudía y jaleaba los movimientos de los nuestros, aunque les acusaba de abusar del juego largo”, logrando un triunfo por 0-3 y siendo el primer equipo extranjero en ganarles en su campo.

El primer gol llegó en el minuto 43, cuando Villa fintó a la defensa y, tras rechazar el portero, remató a portería; el segundo lo anotó Marcelino en el minuto 60 tras asistencia de Duca; y quince minutos después Lapetra puso un balón a Villa para que rematara la goleada.

Por parte del Real Zaragoza jugaron Cardoso; Reija, Pepín, Zubiaurre; Isasi, Violeta; Canario, Duca, Marcelino, Villa y Lapetra; mientras que por el Iraklis formaron Gavris; Kasakalis, Iarios, Spiridakakis, Delis; Joaninis, Asekivis; Karadergos, Casapis, Silas y Lialis, vistiendo camiseta a franjas blanquiazules y pantalón blanco.

El partido de vuelta se disputó en La Romareda el 9 de octubre, a las 19 horas y con precio reducido para los socios, que debían acudir a la Plaza Salamero para retirarlas durante los días anteriores.

El partido no tuvo mayor historia más allá de la goleada conseguida, 6-1, lográndose gracias a los tantos de Canario, dos de Murillo, otro de Sigi y los dos últimos de Endériz; anotando el gol visitante su extremo izquierda.

El Real Zaragoza alineó a Yarza; Zubiaurre, Santamaría, Reija; Endériz, País; Canario, Santos, Murillo, Sigi y Encontra; y el Iraklis jugó con Gavris; Spiridakakis, Tsakalis, Iarios; Joanidis, Bellis; Ksilas, Kasapis, Cingos, Ljanis y Rugijos.

Octavos de Final

El siguiente rival que deparó el sorteo fue el Lausana, equipo suizo fundado en 1896 y que, un año después, ganaría la liga de su país.

El partido de ida se disputó fuera el 6 de noviembre, en una dinámica negativa de resultados para el Real Zaragoza, que venía de empatar a cuatro goles en La Romareda contra el Levante y que afrontaba el partido con la duda de Duca y la lesión el día anterior de Yarza.

El rival era un equipo fuerte, con ocho internacionales en sus filas, y en el Estadio Olímpico de Lausana habían caído derrotados durante los tres últimos años equipos como el Partizan de Belgrado, Dynamo de Moscú, Inter de Milán o Espanyol; aunque el Real Zaragoza logró una importante victoria por 1-2.

El primer tiempo del encuentro transcurrió sin peligró, destacando la buena labor de contención de Violeta, y pese a que en la reanudación Cardoso tuvo que detener dos balones muy peligrosos, Canario logró el primer gol a pase de Lapetra en el minuto 15, neutralizado por el Lausana un cuarto de hora después gracias a un gol en propia meta de Cortizo tras tres saques de esquina del rival consecutivos.

Sin embargo, medio minuto después, tras sacar de centro, Marcelino y Villa fueron regateando rivales hasta que Marcelino bombeó el balón ante la salida desesperada del portero, que no pudo hacer nada para frenar el segundo y definitivo gol zaragocista.

Por parte del Real Zaragoza jugaron Cardoso; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Violeta; Canario, Duca, Marcelino, Villa y Lapetra; mientras que el Lausana jugó con Künzy; Grobety, Schenleder, Hunziker; Polencent, Dürr; Bonny, Engler, Frigerio, Hosp y Hertig.

Al igual que en la anterior eliminatoria, el partido de vuelta se afrontó con seguridad, disputándose el 20 de noviembre a las 19:45 horas, ante una gran entrada y un público que despidió al equipo entre una sonora pitada, pues de los últimos cuatro partidos en Liga, sólo habían conseguido empatar uno.

La eliminatoria se solventó rápidamente, pues a la media hora de juego Lapetra aprovechó para anotar el 1-0 tras una jugada embarullada protagonizada por Canario y Endériz. Poco después Murillo colocó el segunda tras un remate excelente a pase de Endériz, y aunque en la segunda parte empezó el Lausana con mucho ímpetu, tras un saque de esquina de Canario, Marcelino puso de cabeza el definitivo 3-0.

El Real Zaragoza alineó a Yarza; Reija, Santamaría, Zubiaurre; Violeta, Isasi; Canario, Endériz, Murillo, Marcelino y Lapetra; mientras que el Lausana presentó a Kunzy; Grobety, Schenleder, Hunziker; Tachella, Armbruster; Gottardi, Polentzent, Frigerio, Hesp y Hertig.

Cuartos de Final

En los cuartos de final ya no había equipos asequibles, pues hasta esa ronda se habían clasificado el Spartak de Brno, el Ujpest Dozsa húngaro, Lieja, Valencia, Colonia, Roma, Juventus y nuestro Real Zaragoza, siendo estos dos últimos equipos los que se enfrentarían en esta ocasión.

La Juventus de Turín ya era por entonces uno de los equipos más potentes de Europa, ganadores en doce ocasiones de la liga italiana, dos de ellas en los últimos años y siendo subcampeona la temporada anterior. Entre sus filas destacaban algunos de los mejores jugadores de la historia, como el español Luis Del Sol o el argentino Omar Sivori, auténtica estrella del equipo y elegido como Balón de Oro en 1961.

El partido de ida se disputó el 29 de enero en La Romareda, día de San Valero en el que se disputaría un amistoso entre las selecciones juveniles de Guipúzcoa y Aragón tras el partido.

El equipo llegaba de nuevo con dudas, pues al margen del reciente empate a cero contra el Atlético de Madrid, la afición criticaba duramente las alineaciones del equipo y, desde algunos sectores, se deseaba la derrota para forzar un cambio en el banquillo.

Por su parte, el club instaba a los socios y abonados a que reservasen previamente sus localidades para, así, sacar a la venta el día del partido todas las entradas sobrantes, intentando tener el campo lleno para lograr un resultado positivo.

El partido comenzó a las 16 horas, con las novedades de que el Real Zaragoza se presentaba con el uniforme de visita, es decir, camiseta roja, pantalón azul y medias blancas, mientras que la Juventus vestía con su habitual indumentaria; que por parte visitante no jugaría Sivori (al parecer, se negó a viajar en avión, según se especuló en la época), atractivo con mayúsculas del partido; y que a la reaparición de Isasi y Villa se especulaba con una nueva línea medular formada por País y Pepín.

El partido se ganó por un ajustado 3-2, aunque las crónicas de entonces señalaron que, tras ponerse tres goles por delante, el Real Zaragoza desaprovechó la ocasión para haber sentenciado la eliminatoria con una goleada histórica.

El primer gol lo anotó Isasi en el minuto doce, a asistencia de Lapetra, llegándose con ese resultado al descanso y con aparente sensación de dominio, situación que se tradujo al inicio de la segunda mitad con un gol de cabeza de Marcelino tras pase de Lapetra y otro gol de Villa antes del minuto sesenta, tras recoger un rechace a tiro de Duca.

Sin embargo, Cortizo cometió un penalti en el minuto setenta que Menichelli no perdonó y, tras anulares un gol de libre indirecto, Dall’Omodarme anotó el definitivo 3-2.

Por parte del Real Zaragoza disputaron el partido Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Violeta; Canario, Duca, Marelino, Villa y Lapetra; mientras que por la temida Juventus jugaron Mattre; Gori, Salvadore, Sarti; Castano, Leoncini; Dell’Omodarme, Del Sol, Nene, Sacco y Menichelli.

El arbitro escocés Sr.Borton con los capitanes

Saludo entre Luis Del Sol y Violeta

Alineación Real Zaragoza

El partido de vuelta se disputó el 12 de febrero en el Estadio Communale de Turín, y aunque el resultado era de lo más ajustado, el Real Zaragoza encaraba el partido como equipo invicto a domicilio. Y de hecho, gracias a la solvencia defensiva del equipo zaragocista se logró el pase a las tan ansiadas semifinales del torneo, logrando aguantar el resultado inicial de 0-0, pese a pasar varios momentos de mucho agobio ante el empuje juventino y una magnífica actuación de Yarza, especialmente en un remate ajustado al poste de Del Sol que hizo que todo el estadio cantase gol antes de hora.

El equipo, que hasta ahora había maravillado con su juego optó por realizar varios marcajes al hombre, como el realizado por Pepín a Del Sol y por Isasi a Sivori, que quedó completamente anulado; y ante el paso de los minutos y la frustración local, los bianconeri protagonizaron una serie de duras y violentas entradas, cayendo lesionado Santamaría.

Tras el partido cabe destacar que los jugadores visitaron el monumento del monte Superga en homenaje al Torino, y aunque los comentarios a su regreso a Zaragoza no fueron del todo positivos, la afición estaba de lo más entusiasmada, pues su equipo se había convertido en el primer semifinalista español en competición europea en aquella temporada.

El Real Zaragoza alineó a Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Pepín; Canario, Duca, Marcelino, Villa y Lapetra; mientras que la Juventus cayó eliminada con Anzolin; Gori, Sarti, Salvadore; Castano, Leoncini; Dell’Omodarme, Del Sol, Nene, Sivori y Menichelli.

Semifinales

En semifinales hubo que jugar contra el Lieja belga, equipo fundado en 1892 y de menor importancia que el Standard, pero ya había sido campeón de liga en cinco ocasiones y venía de eliminar al Arsenal y Spartak de Brno; mientras que la otra eliminatoria emparejó al Colonia con el vencedor del Valencia-Ujpest, que fue al desempate.

El partido de ida se disputó el 22 de abril a las 19:30 horas en el Estadio Vélodrome Rocourt, habiendo reservado en la jornada liguera previa a Marcelino, Villa y Lapetra; a los que se sumaría por primera vez Eleuterio Santos, pieza fundamental desde entonces y formando la célebre alineación que sería conocida como Los Cinco Magníficos, aunque por entonces nada de eso podía esperarse.

A su vez, el partido se afrontaba con grandes rumores sobre fichajes, pues se decía que el Barcelona quería hacerse con Sigi, Villa y Lapetra, a lo que el propio César, su actual técnico y anterior del Real Zaragoza, salió al paso declarando que “el presidente (Waldo Marco) no vende a nadie, y me parece muy bien. Lo mejor para el Zaragoza. Y si un jugador no le sirve al Zaragoza, tampoco le sirve al Barcelona”.

El partido empezó con dominio zaragocista, quedándose Marcelino sólo ante el portero a los nueve minutos, pero la jugada fue invalidada por dudoso fuera de juego, infracción que sería la tónica general del encuentro.

Al filo del descanso, en el minuto 44, el Lieja se adelantaría en el marcador con una jugada de lo más polémica; tras señalarse una falta de Pepín sobre Depireu al borde del área, Wegria la sacó rápidamente mientras Cardoso colocaba la barrera, y pese a que el disparo iba centrado sin mucha velocidad, golpea en Villa y desvía su trayectoria, haciendo inútil la reacción del portero.

Según la crónica, aquel gol recordó mucho a uno que encajó Yarza en el campo de Torrero frente al Eibar, y pese a las protestas del Real Zaragoza, el gol fue válido y el partido se fue 1-0 al descanso.

Tras la reanudación el Lieja practicó un fútbol duro y defensivo, situación que sumada a la falta de inspiración zargocista, hizo que el partido acabara así, sumando la primera derrota de la competición, tras nueve fueras de juego señalados en contra de nuestro equipo (siete de ellos a Marcelino) y siendo agredido Santos hasta en dos ocasiones al término del partido; aunque el equipo salió aplaudido del campo, como ocurriría en varias ocasiones durante los próximos años.

Por el Real Zaragoza jugaron Cardoso; Cortizo, Pepín, Reija; Isasi, País; Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra; mientras que el Lieja alineó a Delhasse; Bare, A. Sulon, Lejaune, Neys; Ondín, Criboli; Wegria, G. Sulon, Depireux y Letawe.

El partido de vuelta se disputó el jueves 7 de mayo a las 17 horas en La Romareda, debiendo remontar el tanto de desventaja y con un ambiente un tanto tenso, aunque el equipo tenía confianza.

Sin embargo, el partido no pudo empezar peor, y a los cinco minutos el delantero centro del Lieja arranca desde el centro del campo desbordando a Isasi, sortea al resto de zaragocistas que le salen en el camino y bate a Yarza.

La eliminatoria se complicaba, ahora había que anotar dos goles para empatarla y tres para remontarla, con el peligro de que si el Lieja anotaba otro más, podía certificar el partido. Desde entonces el encuentro fue un asedio por parte del Real Zaragoza, logrando en el minuto 16 el empate gracias a un remate de Santos tras una jugada rápida de Marcelino, Lapetra y País.

Ya en la segunda parte cambió la situación, frente a una primera mitad con una defensa débil y una media que no apoyaba ni dirigía al equipo, el siguiente periodo fue de un juego rapidísimo, arrollador y con múltiples ocasiones, logrando empatar Lapetra en el minuto 67 tras asistencia de Santos, que fallaría una ocasión clamorosa un minuto después.

La eliminatoria estaba igualada, y quedaba tiempo para lograr la remontada, de hecho, a falta de diez minutos para la ocasión, el árbitro señaló penalti a favor del Real Zaragoza y Santos se dispuso a ejecutarlo, con tan mala suerte que su inocente disparo fue atajado por el portero belga, internacional con su selección y que con esa acción culminaba una actuación portentosa.

Así pues, la eliminatoria quedaba igualada, pues por entonces, los goles fuera de casa no tenían valor doble en caso de empate, y el partido de desempate se jugaría en La Romareda veinte días después, sorteado con el sistema de lanzamiento de moneda, aquella injusta suerte que acabaría eliminando al Real Zaragoza de competición europea en otra ocasión.

Por el conjunto zaragocista jugaron Yarza; Pepin, Santamaria, Reija; Isasi, Pais; Canario, Santos, Marcelino, Duca y Lapetra; mientras que el Lieja alineó a Delhasse; Bare, Lejaune, Neys, A. Soulon; Criboli, Wegria; Ondin, G. Soulon, Depireux y Letawe.

Alineación Real Zaragoza

Sorteo del partido de desempate

El tercer y decisivo partido de desempate se jugó el jueves 28 de mayo a las 20 horas, siendo la mayor novedad la reaparición de Villa tras dos meses de lesión y siete partidos de ausencia, dando descanso a Canario, tocado desde hace unas semanas, y con renovado optimismo tras la goleada por 6-0 ante el Oviedo en la Copa de España.

El partido fue solventado con un 2-0, pero pese a la tranquilidad del marcador, el juego fue de gran tenacidad, logrando una superioridad con la que el Real Zaragoza volvió a demostrar que debía haber sellado su pase en la vuelta de la eliminatoria.

El primer gol lo logró Duca en el minuto 43 tras una magnifica jugada de Lapetra, y a los doce minutos de la reanudación, Santos puso el segundo y definitivo, tras rematar de cabeza un disparo de Marcelino que rechazó el larguero.

Desde entonces el partido se durmió, ejerciendo un control efectivo ante la baja forma de Villa y la precipitación de Marcelino y Santos, destacando de nuevo la buena labor del portero belga. Así pues, en esta ocasión sí se despidió al equipo con una sonora ovación por el esfuerzo realizado, tan sólo dieciocho días después de dedicarles la mayor pitada recordada y que acabó con la destitución de Ramallets.

Por el Real Zaragoza jugaron Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Pepín, País; Marcelino, Duca, Santos, Villa y Lapetra; mientras que por el Lieja lo hicieron Delhasse; Neys, Lejaune, Defrainne, A. Sulon; Zertherner, G. Sulon; Criboli, Kikola, Wegrya y Grotte.

Alineación Real Zaragoza

Final Copa de Ferias

En la Final esperaba el Valencia, tras haber eliminado en semifinales al Colonia por un global de 4-3 y haber dejado por el camino al Ujpest Dozsa, Rapid de Viena y Shamrock Rovers; siendo además el campeón de la competición en las dos últimas temporadas. De hecho, por entonces ya era uno de los equipos más importantes en España, con tres títulos de Liga y otros tanto de Copa, sumando otros tres y seis subcampeonatos respectivamente.

Tal y como se anunció el mismo 29 de mayo, tras certificar el Real Zaragoza su pase a la Final, ésta se disputaría los días 10 y 24 de junio en Valencia y Zaragoza; pero se reservaba la opción de que fuera a partido único fijando en tal caso la ciudad de Barcelona como sede, como ocurrió finalmente debido al calendario de la Copa de Naciones de Europa y la Copa de España.

Frente a esta situación, el Real Zaragoza trató de retrasar la final hasta la primera quincena de septiembre, pero el delegado de la Copa de Ferias decidió que debería disputarse antes de fin de temporada, confirmándose así que sería la primera de las dos finales de la competición que se disputarían a partido único, actuando el Real Zaragoza como visitante y, por tanto, con su tradicional camiseta roja y pantalón azul.

La final de disputó a en Barcelona el 24 de junio a las 19:30 horas, tan sólo dos días después de la final de la Eurocopa en la que los jugadores zaragocistas tuvieron un protagonismo absoluto, con el célebre gol de Marcelino.

Recibimiento de los Campeones de Europa

Sin embargo, y pese a tratarse de una final europea, en la época se comentaba que en ambos equipos pesaba más la vuelta de las semifinales coperas que se disputarían dos días después a esta final, sumándose a ello que al ser en terreno neutral y día festivo en la ciudad, careció de la incendiad y ánimo que aportaba la afición de cada conjunto, ya fuera a doble o único partido.

El Real Zaragoza alineó para la final a Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Pepín; Canario, Duca, Marcelino, Villa y Lapetra; mientras que el Valencia, dirigido por Mundo, formó con Zamora; Arnal, Quincoces, Vidagany; Paquito, Roberto; Suco, Guillot, Waldo, Urtiaga y Ficha; aunque del partido no han quedado imágenes audiovisuales, más allá de un breve montaje realizado hace años por AupaZaragoza.com.

Alineación Real Zaragoza

Saludo entre Quincoces y Yarza

Según las crónicas, el partido no fue brillante, aunque la superioridad del Real Zaragoza fue manifiesta durante varias fases del partido, anotando el primer gol zaragocista en el minuto cuarenta, tras un córner sacado por Lapetra que Marcelino peinó de cabeza hacia Villa, que remató al fondo de la portera de fuerte disparo. Sin embargo, y al filo del descanso, Urtiaga logró el empate para el Valencia tras una serie de remates despejados por la defensa zaragocista.

La segunda mitad fue de claro dominio por parte del Real Zaragoza, barriendo al conjunto valencianista y disfrutando de numerosas ocasiones, hasta que en el minuto 65 Marcelino puso el segundo tanto en el marcador tras una asistencia de Lapetra desde la zona de interior derecha.

De esta forma se anotaba el definitivo 2-1, aunque el partido siguió siendo vibrante, con un disparo de Waldo que detuvo el poste y una magnífica estirada con la que Yarza se lanzó a los pies de Urtiaga para evitar un nuevo empate.

Al término del partido, la ansiedad del Valencia hizo que reclamaran enfurecidamente en el último minuto un supuesto penalti cometido por Santamaría sobre Guillot, causándole la expulsión a Suco por sus protestas y derivando en una importante tángana; aunque el árbitro lo tuvo claro y declaró tras el partido que “el jugador valencianista ha querido driblar a medio mundo y eso le ha hecho pisar el balón y caerse. No ha sido penalty (…) Expulsé a Suco porque me agredió y haré constar la actitud de los jugadores y directivos del Valencia”.

Así pues, y tras una sobresaliente actuación de Yarza, Marcelino y Lapetra, el Real Zaragoza se alzaba con el primer título de su historia, de índole internacional además, recibiendo Yarza el trofeo que nos acreditaba como campeones de la Copa de Ferias de manos del presidente de la FIFA, muestra de la importancia del torneo.

Apenas diez días después llegaría el segundo título, la Copa de España, refrenando así el prestigio que se había logrado tras ganar, en su segunda participación, la Copa de Ferias, e iniciando desde entonces unas temporadas que seguirían dejando el nombre del Real Zaragoza en lo más alto del fútbol nacional y europeo.

Por eso, y porque transcurrieron treinta y un años hasta volver a disputar una final europea, hay que volver sobre este éxito y valorarlo en su medida, pues no sólo son pocos equipos los que lo han logrado, sino que el Real Zaragoza lo hizo con una autoridad y juego tan inusitado que hizo que se convirtiera en uno de los conjuntos más recordados y ovacionados del Viejo Continente.

yarza copa ferias

Paseo triunfal de Luis Bello

Yarza con la Copa

Julián Díaz, Luis Bello y Paco Santamaría

Recibimiento Basílica del Pilar

Recibimento Ayuntamiento

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