Tenía
intención de hacer un balance de situación
a mitad de temporada, pero como no soy un periodista que
se gane la vida escribiendo artículos, sino un
simple aficionado, como la mayoría de quienes van
a leerme, tengo que contentarme con hacerlo cuando mi
trabajo, mi familia y mis otras actividades en esta web
me dejan algo de tiempo. Pero la verdad es que quizá
haya sido mejor así, ya que desde que comenzó
la temporada he venido diciendo que mis expectativas para
este primer año del nuevo proyecto encabezado por
Agapito Iglesias y Eduardo Bandrés eran simplemente
que llegásemos a las diez últimas jornadas
en situación de luchar por un puesto en Europa.
El
hecho es que hemos cumplido la jornada 27 y no sólo
estamos luchando por la UEFA, sino que hay opciones reales
de alcanzar un premio mayor.
LA
TRAYECTORIA DEL EQUIPO
Sin
duda que se podía soñar, pero cabalmente
no se podía en septiembre esperar ni exigir estar
a estas alturas en quinta posición y a un punto
de la Champions. ¿Qué más se puede
pedir? Bueno, por pedir, se puede pedir todo, hasta la
Liga que Agapito ha dicho que quiere ganar un día
de estos, pero creo que la temporada ya se puede calificar
de buena, incluso aunque ahora se torcieran las cosas,
algo que podría ocurrir teniendo en cuenta que
todavía tenemos que enfrentarnos a los equipos
más difíciles. Claro que, precisamente por
eso, estamos en situación de dar un salto hacia
arriba... si es que nos dejan. Como todos sabemos, siempre
hay "imponderables" que favorecen a los llamados
"grandes". Pero está en nuestras manos
conseguirlo.
¿Y
dónde está la clave de este éxito?
Posiblemente muchos piensen que es el entrenador, pero
yo discrepo. Es verdad que Víctor Fernández
tiene una idea futbolística clara, pero es que
el denostado Víctor Muñoz también
la tenía. Podría gustar más o menos,
pero tenía un sistema que funcionó para
salvar la categoría, ganar títulos y realizar
grandes partidos. ¿Acaso es la llegada de Aimar
y D'Alessandro? Pues tampoco, porque Aimar hace más
o menos el papel del último Savio: mucha calidad
pero con cuentagotas. Y el cabezón hace un papel
similar al que hacía el canterano Cani, unos dirán
que mejor y otros peor. Y los goleadores son los mismos,
y de hecho sólo Diego Milito está siendo
auténticamente decisivo.
Yo
creo que la clave está en la defensa. Sergio Fernández
es para mí el mejor fichaje de la temporada, pues
cubre por alto las carencias de ese gran central que es
Gaby, y por bajo es rápido al corte y saca el balón
controlado, pero es que además cuando causa baja,
es suplido con perfectas garantías por Piqué,
llamado a hacer grandes cosas en el fútbol. Y especialmente
importante es volver a tener laterales auténticos,
diez años después. La aportación
de Diogo y Juanfran está siendo fundamental en
las coberturas aéreas y en la incorporación
al ataque por las bandas. Tampoco me quiero olvidar de
Zapater, el león de nuestro escudo, fundamental
para sostener el entramado del equipo de Víctor
Fernández.
LA
NUEVA DIRECTIVA
Así
las cosas, Agapito y Bandrés tienen que estar dándose
con un canto en los dientes, ya que en el fútbol
todo depende de que entre la pelotita... y hasta ahora
va entrando... últimamente con alguna dificultad,
es cierto, pero va entrando... y eso hace que el viento
sople a favor de la nave zaragocista que tienen en sus
manos, y que los aficionados den por bueno todo lo que
se ha venido haciendo hasta ahora por parte de la nueva
Directiva. Claro que también cuentan otras cosas...
Para
empezar, una buena parte de la afición sentía
como una especie de condena la permanencia de Alfonso
Soláns Soláns en el Real Zaragoza. No se
puede por menos que reconocer que el anterior Presidente
mantuvo a flote la nave durante diez años, durante
los cuales se ganaron títulos coperos, pero tampoco
se puede negar que la trayectoria del club en la Liga
y en el fútbol español ha sido descendente.
Nos habíamos acostumbrado a que nos dijeran que
somos un equipo pequeño, pobre y sin esperanza,
con la espada de Damocles de la desaparición siempre
encima. Y se nos decía que nuestro único
salvador "ad eternum" era precisamente quien
nos llevaba irremisiblemente a la ruina. Si alguna vez
Soláns tuvo auténtica ilusión por
el fútbol, la había perdido por completo,
y eso era lo que transmitía a la afición.
Por eso la llegada de Agapito Iglesias fue un soplo de
aire fresco: alguien con ilusión, que transmite
ambición y que dice estar dispuesto a luchar para
devolver al Real Zaragoza al lugar que creemos que le
corresponde.
Sus
primeros movimientos fueron inteligentes: Víctor
Fernández, el gran deseado; Pablito Aimar, la estrella
mediática; metas ambiciosas, luchar por Europa,
incluso algún día por la Liga. Estas fueron
credenciales más que suficientes para que la afición
aceptase una subida de abonos brutal. Si diez años
de abonos baratos habían sido mediocres, la promesa
de grandeza bien valía un abono más caro.
Y por supuesto, la elección de Eduardo Bandrés
como Presidente: una persona sobradamente capacitada en
los ámbitos de la economía y la gestión,
cuyo pasado como político, lejos de ser un handicap,
se juzga como una ventaja, ya que todos esperamos que
sepa moverse en las instituciones políticas y en
las deportivas. De momento ha marcado líneas a
seguir en materia publicitaria, promocional y de marketing
que parecen bastante bien planteadas. Y las celebraciones
del 75 aniversario van a utilizarse como plataforma y
como instrumento para satisfacer deseos largamente acariciados
por los aficionados (al menos por los foreros de AupaZaragoza.com)
como la mejora de la página web y el carnet de
simpatizante.
Sin
embargo, no puedo dejar de señalar algunas cuestiones
polémicas. Para empezar, hubo dos importantes decisiones
de Alfonso Soláns que algunos consideran que difícilmente
se podrían haber tomado sin la aquiescencia de
Agapito, como potencial comprador: la venta de Cani y
la firma del contrato de TV. Pero que hubiera una negociación
por el club no quita para que el único que realmente
tenía la sartén por el mango fuera Soláns.
Cuando se conoció la operación, faltaban
muchísimas cosas por cerrar, no era seguro que
se llevase a término. Y parece difícil que
un propietario acate las órdenes de un posible
comprador cuando las negociaciones pueden fracasar en
cualquier momento. Cabe suponer que Soláns tomó
las decisiones que consideró oportunas para estar
en buena situación para vender. En cualquier caso,
siempre se ha dicho que el jugador de fútbol va
donde quiere, y Cani se fue al Villarreal. Además,
aunque algunos consideramos que su salida fue una pérdida
deportiva, la operación económica sin duda
fue buena, y seguramente muchos que le tenían cruzado
estarán contentos, ya que facilitó la llegada
de Aimar. Lo segundo ya es peor, porque el contrato de
TV ha resultado ser muy barato y limita en gran medida
la capacidad económica del club.
Pero
también ha habido otras actuaciones susceptibles
de crítica, que cabe achacar sin ambages a la nueva
Directiva, como el partido de presentación ante
un rival de medio pelo, con cutre sorteo incluido; la
falta de información y soluciones adecuadas a los
afectados por el palco VIP; la retirada de las pancartas
de los peñistas por el artículo 33; o la
falta de explicaciones a la afición y de contundencia
en la respuesta al fichaje de Savio por la Real Sociedad
(se tenía que haber exigido mucho más) o
a la actitud del Madrid en la marcha atrás del
fichaje de De la Red. Hubo
también un caso que no quiero pasar por alto, como
fue la alineación de Gago, sancionado en Argentina,
tras su llegada al Real Madrid. En la Asociación
AupaZaragoza.com, la mayoría pensamos que no procedía
recurrir a la justicia deportiva. En mi caso concreto,
porque la entidad que había de resolver, la RFEF,
ya había dado permiso previo al jugador. Sin duda
un permiso injusto, pero que condenaba el recurso al fracaso.
Un indicador claro de esto es que no sólo el Real
Zaragoza, sino cualquier otro equipo podía haber
recurrido y nadie lo hizo. Ejercer el derecho al pataleo
no sirve de nada si luego se te van a reír y por
eso sólo tenía sentido recurrir si estábamos
dispuestos a llegar a la FIFA o a la Justicia ordinaria,
cosa que sólo hay que hacer, a mi juicio, en casos
extremos. Sólo en una ocasión anterior se
ha pedido desde aquí esta clase de acciones y fue
por razones de mucho peso, el año que el Madrid
y la RFEF nos robaron la plaza de Champions. Además,
la nueva Directiva no ha tenido tiempo de calibrar cuáles
podrían ser sus apoyos en el fútbol español
en caso de confrontación seria. Quizá no
sea la mejor metáfora, pero creo que es mejor no
sacar un arma si no estás dispuesto a utilizarla
y seguro de dar en el blanco.
EL
FUTURO
Pero
en fin, las distintas polémicas han ido pasando
sin mayores consecuencias, y lo que queda es la buena
trayectoria del equipo y la gran ilusión que se
ha generado. Sea cual sea el resultado final de la actual
campaña, la hora de la verdad llegará este
verano, momento en el que Agapito y Bandrés tendrán
que demostrar que de verdad hemos pasado de ser un equipo
vendedor a uno comprador, que quiere reforzarse año
a año para aspirar a todo. Y si para ello hay que
vender algún jugador, que no sea malvendiendo,
sino obteniendo jugosos beneficios para reinvertir en
la plantilla. Pero mejor aún si no hay que vender
a nadie.
Para
ello cuentan con dos bazas principales que se han puesto
en peligro recientemente: por un lado, la recalificación
de las oficinas del club fue recurrida por un particular,
aunque al final se ha llegado a un acuerdo extrajudicial;
por otro, la Nueva Romareda ha quedado finalmente anulada
por un fallo judicial, aunque el actual alcalde, que seguramente
volverá a serlo, se ha comprometido con el Real
Zaragoza a llevar adelante un proyecto definitivo tras
las elecciones, e incluso a facilitar a Agapito la construcción
de un campo propio si esa fuera la solución.
Lo
que pasa es que los políticos de esta tierra tienen
más que demostrada su habilidad para echar abajo
cualquier iniciativa con tal de fastidiar al adversario,
aunque se lleven por delante a quien sea, así que
hará falta toda la capacidad conciliadora y aglutinadora
que pueda tener el Real Zaragoza para que no se tuerza
un tercer proyecto Romareda o como se llame la parcela
donde finalmente se construya el estadio, que es un instrumento
crucial para salvar la economía del club.
En
fin, hasta aquí llega este análisis A Fondo
de la situación actual, caracterizada por la buena
trayectoria del equipo, la ilusión de la afición
y las buenas palabras e intenciones por parte de la Directiva
y los políticos para llevar al Real Zaragoza a
donde le corresponde. Confiemos en que sea así.