Este
Consejo de Administración ha repetido en innumerables
ocasiones que el Real Zaragoza ha dejado de ser un equipo
vendedor y que si algún jugador de los importantes
abandona el club lo tendrá que hacer abonando íntegramente
la cláusula de rescisión. No parece que
esa vaya a ser la actitud de ese Consejo con Gaby Milito,
por lo escuchado y leído.
Sería
una decepción muy grande para unos aficionados,
que hartos de aguantar la estrechez de miras del anterior
máximo mandatario, tuviésemos que comprobar
que los actuales siguen por la misma senda. Y esa decepción
sería aún más grande por las expectativas
creadas al comienzo de su mandato, que consiguieron ilusionar
a una afición desencantada. Un golpe tan duro no
puede, no debe suceder.
D.
Eduardo Bandrés Moliné debe salir en una
declaración pública desmintiendo o confirmando
las noticias que aparecen un día si, y al otro
también, sobre el traspaso de Gaby Milito. Podremos
acabar satisfechos de su declaración, podremos
acabar decepcionados y deprimidos, pero al menos sabremos
si ese proyecto que se nos vendió era cierto o
era una milonga y lo que sigue primando es el cuadrar
unas cuentas incuadrables.