Por el profe
Una
vez más nuestro Real Zaragoza ha tirado la
temporada y ahora nos toca sufrir unos últimos
partidos "de la basura". Menos mal que sólo
quedan 5, porque si fueran 7 u 8 estaríamos
de nuevo en Segunda.
Como
los malos estudiantes se ha jugado todo a una carta,
a un sólo examen, y se ha perdido. La final
de Copa demostró una vez más las enormes
carencias defensivas de este equipo, así como
su debilidad anímica. Pero el auténtico
colofón lo constituye el partido siguiente
frente al Cádiz. Lejos de demostrar que el
equipo está vivo, lejos de intentar golear
para demostrar que lo de la final fue un accidente,
se ha regalado el partido al peor equipo de la categoría
confirmando la fragilidad mental de los jugadores
y del entrenador.
Todo
esto se veía venir. ¿Cuántos
partidos buenos se han hecho a lo largo de la temporada?
En casa solo dos y medio: Barcelona y Madrid en la
Copa y la primera parte contra el Betis. Muy, muy
buenos, sí, pero nada más. Fuera de
casa se ha tenido fortuna unos días, mala suerte
otros, y se rozó el ridículo con el
4-0 en el Bernabeu.
El
pasado 29 de noviembre mandé un artículo
a esta misma sección sobre las carencias de
esta plantilla. Cinco meses después me ratifico
en casi todo lo que expuse (os invito a leerlo). Reconozco
que me equivoqué con Ewerthon, que ha demostrado
ser mucho mejor jugador de lo que parecía por
entonces, aunque ha fallado muchísimos goles.
También ha cambiado mi opinión sobre
el entrenador. Entonces no era culpable pero ahora
sí, porque no ha sabido prolongar con mentalización
ganadora la buena racha de mitad de temporada y además
ha fallado tácticamente y en los cambios en
muchos partidos. Su ciclo ha terminado.
Sigo
pensando que Diego Milito es un delantero mediocre,
muy inferior a Villa, y sigo echando de menos los
15 millones de euros que nos daban por Gaby Milito.
El central ha firmado una temporada desastrosa. Ha
sido culpable de la pérdida de muchos puntos
por su falta de estatura y contundencia.
Señores
Pardeza y Herrera, por favor, vendan a Gaby Milito
y retengan a Cani. Apuntalen la defensa, sobre todo
con centímetros. Traigan otro portero que al
menos le dispute la titularidad a un César
que también ha fallado mucho y ha perdido los
papeles pese a su veteranía. Encuentren rápidamente
un sucesor de Savio que, aunque no se quisiera ir,
está ya al borde del declive. Traigan a otro
delantero que dé más alternativas arriba.
Y
sustituyan a todos los que se vayan con jugadores
más altos, porque el déficit en el juego
aéreo es mucho más clave en el fútbol
actual de lo que se considera aquí, y hay que
subsanarlo en todas las líneas. Encuentren
también un entrenador ganador e inconformista,
que afiance el sistema defensivo. Muchos preferimos
GANAR con fútbol contundente y eficaz, aunque
no sea preciosista. No esa tontería de que
el espectador de La Romareda quiere ver buen fútbol:
excusa para ofrecer futbolín de salón
y fuegos artificiales.