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Por Mercurio
Mucho
se habla de fichajes, de posibles bajas y llegadas,
y de quién será el nuevo entrenador.
En algunos sitios parece seguro Valverde, y en otros
parece finalmente descartado. Algunos nos hacen soñar
con el regreso de Víctor Fernández...
Pero éste es "el club del Caracol".
Aquí se hace todo con relax, dejando la prisa
para los demás.
Por
eso se irá Cani, si se va. Porque cuando todos
veíamos en febrero que su renovación
debía ser inminente, los señores del
club del Caracol esperaron, esperaron, esperaron...
Y esperaron. Y esperarán hasta que no tenga
solución. Porque pasará lo mismo con
Zapater, si no es hoy, será mañana.
Porque
el primer fichaje del año, seguramente, será
Juanfran, con carta de libertad, por supuesto, y en
pleno declive. Porque si ni siquiera se vende bien.
¿O doce millones de euros eran mucho hace un
año por un jugador que ahora vale treinta?
Y es que el que valía quince y no se fue, hoy
no valdrá ni diez.
Porque
se alargó la agonía del equipo filial
cuando estaba muerto, y encima no se incorporó
lo necesario en el mercado de invierno. Porque esto
desequilibra el salto formativo de las categorías
inferiores.
Porque
cuando todos vemos lo evidente, nadie lo ve en el
club del Caracol. No hay prisa.
Porque
aquí la deuda sube quince millones por año
se venda o no, y a otros, como el Celta, no parece
afectarles ese tan catastrófico paso por Segunda
División que a nosotros nos llevó a
la ruina.
¿Por
qué? ¿Por qué esta inoperancia?
Porque ya me canso de que me transmitan tranquilidad,
y de que me intenten convencer de que esto ha sido
lo normal en la historia del Real Zaragoza. Mentira,
pero lo van consiguiendo con otros. Porque el derrotismo
es la falta de ambición. Porque un proyecto
bien hecho da sus frutos, y la ausencia de un proyecto,
lleva al caos. ¿Y aquí hay proyecto?
¿Adónde
iremos con el club del Caracol? ¿Qué
está más cerca, la lucha por puestos
europeos o la lucha por permanecer en la categoría?
¿Cuál será el próximo
objetivo? ¿O es acaso que nos conformamos con
la falta de emoción, que es ni lo uno ni lo
otro, simplemente divagar entre la nada?
Éste
es el club del Caracol. La lentitud elevada a la enésima
potencia. La estela babosa está ahí,
ha dejado el camino marcado, y ya sabemos adónde
nos conducirá de nuevo. Sacamos las antenas
y las volvemos a encoger por no querer ver el destino.
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