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5
de octubre de 2006
Por Punkarra
Hace
ya varios meses que el empresario soriano Agapito
Iglesias y el ex consejero de Economía del
Gobierno de Aragón, Eduardo Bandrés,
manejan las riendas de nuestro Real Zaragoza. Un Real
Zaragoza, el suyo económicamente hablando,
pero el de muchos aficionados por orgullo, razón
y sentimiento.
No
deberían olvidar los señores Iglesias
y Bandrés que el Real Zaragoza, mucho más
que una empresa, es un movimiento social, de masas.
Y, en cierto modo, también deberían
rendir cuentas a los aficionados. Tanto deportivas
como económicas. Porque, en lo deportivo, todos
sabemos cómo se están haciendo las cosas:
buenos fichajes, la mayoría de ellos obtenidos
mediante cesiones, y un buen entrenador, con un estilo
de juego ofensivo, como gusta en La Romareda. En lo
deportivo sí han cambiado, y mucho, las cosas
con respecto a la gestión de Alfonso Soláns.
Y para bien.
En
lo social, en cuanto a proyectos de marketing y derechos
de imagen, creo que también se están
haciendo mejor las cosas. Basta comprobar las reformas
en el estadio de La Romareda, los acuerdos con clubes
aragoneses o incluso con el Flamengo o, también,
los patrocinios con grandes empresas. Hasta aquí
lo están haciendo "para quitarse el sombrero".
Pero,
¿y en el apartado económico? Tengo mis
dudas. Dudas que se amparan en el hecho de que sigue
existiendo la misma oscuridad en cuanto al montante
de los fichajes, el coste de obras, o las cantidades
ingresadas por patrocinios. Sabemos que Aimar, por
ejemplo, ha costado cerca de nueve millones de euros.
Pero lo sabemos porque "alguien" lo filtró
a "su periódico".
Desconocemos,
públicamente, cuánto se ingresa por
los patrocinios de Expo Zaragoza 2008, Telefónica,
o Endesa. O cuánto, por ejemplo, deberá
el Real Zaragoza pagar en concepto de indemnización
al Real Madrid si Carlos Diogo es alineado en encuentro
oficial ante el club merengue. O, también,
los precios del nuevo palco presidencial. Comprendo
que no quieran dar una memoria detallada de los datos
económicos de la entidad. Pero, ¿por
qué sólo salen cifras cuando se habla
de deudas o cuando hay que vender algún futbolista?
Ya está bien de oscurantismo.
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