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Para
empezar tengo que presentarme como abonado del Real
Zaragoza y, por lo tanto, debido a la marcha de Gaby
Milito siento una enorme desilusión, más
aún conociendo las condiciones de su traspaso.
El fútbol es entendido por la inmensa mayoría
de los directivos como una empresa y en parte me parece
bien hasta que los activos más importantes
del club son tasados a un valor inferior del que les
corresponde.
Primero quiero centrarme en lo que debe estar pensando
Víctor Fernández cuando su equipo ha
perdido al mejor jugador. Quizás Agapito Iglesias
y Eduardo Bandrés no tienen la perspectiva
para ver lo bueno que es Gaby pero Víctor,
como hombre de fútbol que es, era consciente
de que es un jugador insustituible, pero no sólo
en el terreno de juego, sino también en las
sensaciones que transmitía el Mariscal a la
grada en cada partido. Y es que con esto quiero recordar
que, cuando todo un estadio se levanta y comienza
a cantar el himno de su equipo es gracias a jugadores
como Milito.
Eduardo Bandrés dijo en su día que ahí
estaban las claúsulas pero se echó atrás
por los problemas con la recalificación. Era
necesario vender para comprar, pues muy bien, pero,
por favor, este verano sólo vamos a disponer
17 millones por Milito, un poco más de la mitad
de la cláusula. Lo de los 3 por objetivos ya
veremos pero, de momento, el Real Zaragoza va a disponer
de 17 millones cuando el Real Madrid ha pagado 30
por...¿Pepe? Sí, creo que se llama así.
Y mientras tanto, la prensa catalana frotándose
las manos porque ha fichado a un defensa de mayor
calidad contrastada por la mitad de precio.
Quiero recordar que se han pagado 24 millones por
Henry ó 36 por Fernando Torres. ¿Por
ser defensa no se tiene que pagar tanto? 30 por Pepe,
se ofrecían 18 por Chivu pero la Roma no vendió
y hace ya unos años se pagaron 26 por Ramos
o 24 por Woodgate. Pues Gabi Milito 17 (más
3 cuando sea). Sea defensa o no, vale más que
eso.
Llegados a este punto podemos preguntarnos ¿Por
qué no hemos sacado un provecho mayor? Pues
se me ocurren muchas razones de las cuales voy a exponer
algunas pero sin entrar en demasiados detalles. Para
empezar, el deseo del jugador de evolucionar deportivamente
(ningún jugador del Valencia dice eso, por
ejemplo). Esto me preocupa enormemente porque quiere
decir que no veía un gran proyecto. Hay cierta
sensación de que se han calmado los ánimos.
Una sensación de no evolucionar sino de mantener
lo conseguido, de quedarnos donde estamos y eso merma
la ilusión de la afición. Luego está
el tema de la deuda, de la recalificación o
de la capacidad de afrontar otros fichajes si no se
vendía y eso el Barcelona lo sabía porque
en realidad se necesitaba vender.
En cualquier caso tengo que decir que me gusta la
nueva directiva pero siento la necesidad de criticar
esta venta. Es muy duro ver como el Mariscal de la
Romareda se marcha, es un símbolo para todos
que hacía mejor a cada uno de los jugadoes
de nuestro equipo. La pérdida de este jugador
merma mucho la capacidad del equipo y habría
que fichar muy buenos jugadores para suplirlo pero
desde luego Oubiña y Coloccini que nos costarían
aproximadamente lo que hemos recibido por Milito no
hacen que olvidemos a nuestro símbolo. Entre
otras cosas porque Oubiña hace la función
de Zapater y no es el centrocampista con gol que se
necesita y la linea de cuatro atrás sería
la de la temporada pasada, con Coloccini, pero sin
Milito ni Piqué, así que el balance
de estas operaciones no es muy bueno.
Dicho esto, me toca también decir que aún
tengo esperanzas en la temporada que viene. Creo que
tiene que haber por ahí nombres de calidad
que no han transcendido a la prensa y seguro que nos
sorprenden con grandes jugadores. Hay cosas que se
están haciendo muy bien y, por eso, todavía
no hay que desilusionarse. Tengamos paciencia que;
a pesar del silencio de los directivos, algo que también
puede impacientar un poco a la afición, saben
lo que hacen y estoy seguro de que al final tendremos
un equipo que nos va a hacer levantarnos muchas veces
de nuestro asiento de la Romareda para celebrar goles
y cantar el himno.
Aunque eso sí, hoy es un día triste
y gris para el zaragocismo.
En cualquier caso ¡¡¡ aupa Zaragoza
!!!
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