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6 de octubre de 2007
Pocas veces he visto
tener suerte al Zaragoza. Tanta como contra el Sevilla,
nunca. Tanta suerte antes de un choque trascendental
solo podía ser un mal presagio, y así
fue.
Esta tragedia comenzó a gestarse en pretemporada,
con una mala planificación física, como
ha demostrado entre otros Diogo, y una mala confección
de la plantilla, como ha demostrado Luccin, buscabamos
un central y un extremo y llego Luccin, bravo!
El segundo acto de esta tragedia comienza en el partido
contra la Juventus, el equipo había comenzado
la temporada mal, se cambió de estrategia y
la Juventus, que venía de paseo, cayó
derrotada, Aimar por fin cuajó un partido excelente
y todos caimos en el error de pensar que la nueva
estrategia funcionaba, nada más lejos de la
realidad.
Poco duraron las alegrías, el Athletic de Bilbao,
y más concretamente un chaval de solo 19 años
pusieron en evidencia todos los problemas de este
sistema: inoperancia de las bandas, previsibilidad,
poca presión en medio campo y la banda izquierda
hecha un colador.
Con semejantes problemas visitó el Zaragoza
al Aris, un equipo que a buen seguro no jugaría
ni en la liga BBVA, en uno de los partidos más
caóticos y vergonzosos que recuerdo caimos
ante un rival que a diferencia de nuestros jugadores,
estaba luchando. Solo 6 dias tardariamos en ver un
partido más rídiculo, ésta vez
el rival era el Barcelona, 4-1 y da gracias.
Finálmente llegamos al último acto de
la tragedia, el Zaragoza agotó toda su suerte
contra el Sevilla y ganamos milagrósamente.
Pero como la suerte es efímera, y los errores
se pagan, pudimos disfrutar en primera fila, en nuestro
propio escenario, de la eliminación en primera
ronda de la UEFA a manos del que seguramente es el
peor equipo que visitará la Romareda esta temporada.
No conozco ni un solo equipo que juegue bien al fútbol
y no use y abuse de las bandas, ni tampoco que juegue
con dos nueves, ni muchas otras cosas. Creo que esta
pequeña catástrofe puede ser útil,
ha puesto en evidencia que hay que cambiar cosas,
y siendo optimistas, el margen de mejora es muy alto,
la platilla rebosa calidad. Poco podemos hacer nosotros,
Victor es quién toma las decisiones, pero algo
sí podemos hacer. El Domingo la Romareda jugará
a ser Dios, tendrá en su mano el destino de
este equipo, puede hundir la daga condenando a un
equipo herido, o puede demostrarle una vez más
su apoyo y tal vez, entre todos, sacarlo adelante.
Yo tengo claro lo que voy a hacer: errar es humano,
perdonar divino.
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