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1 de diciembre
de 2008
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por Jose
Antonio Martín, "Petón" |

¿Cómo
ves el derby Zaragoza-Huesca y que esperas del mismo?
Es usted un cachondo, le contestaría al audaz
reportero uno de Huesca si le hubiera hecho esta pregunta
hace tres años, allá por primavera,
cuando el Real Zaragoza iba a jugar la final de copa
y el Huesca boqueaba para sacar el cuello de la pantanosa
tercera que tiraba de él hacia abajo. Por eso,
la primera parte de la pregunta responde a toda ella:
ver un derby. Ver un derby es para la dolorida escuadra
azulgrana, siempre de vuelo corto, el título
de bachiller en aventuras: fuimos capaces de echar
de nosotros el plomo que nos lastraba y libres de
mediocridad, ya estamos aquí.
Los del Huesca supimos
que era mentira lo que nos querían hacer creer;
era mentira que debíamos jugar para sobrevivir,
era mentira que nuestro techo se alcanzaba levantando
la mano; era mentira que la segunda b era natural
y la tercera también. Aprendido eso por quienes
necesitaban verlo, y sabido por quienes mostraron
que era posible, los del Huesca vamos a cada partido
dispuestos a recordar, ahora a los de fuera, que no
hay techo y que queremos ganar.Elegimos intentarlo
por el atajo que es decir jugando bien. Detrás
de esa idea y de los once que la defiendan entrará
El Alcoraz en La Romareda. Irá la ciudad, ira
el Altoaragón todo, tras su equipo. Y jugará
contra su hermano. Así que suceda lo que suceda:
un abrazo antes; un abrazo al final. El Zaragoza y
el Huesca tienen clase suficiente como para recordar
a quien lo haya olvidado que el fútbol sirve
para unir.
¿Qué le falta al Zaragoza que
tenga la SD.Huesca y viceversa?
Al Huesca le falta la envergadura de gran club que
el Real Zaragoza se ha ganado, su peso en la Historia.
Le falta su dimensión (su presupuesto, su Ciudad
Deportiva, su fútbol base con equipos en División
de Honor, su trascendencia nacional e internacional,
su vitrina y muchas cosas más) y la cantidad
enorme de seguidores que sienten el escudo del león.
Y tiene el Huesca,
sin embargo, la frescura de las empresas juveniles,
la alegría de los descubrimientos, la unidad
sin apenas fisuras de ciudad y provincia empujando
la idea, la osadía de los soñadores
y en el terreno práctico, pocas personas pero
muy entrenadas para “tirar a bloque” como
los buenos equipos ciclistas, juntos y a la vez, y
la presencia cercana de Bahía Internacional,
que nos facilitó la elaboración de grandes
plantillas con poco presupuesto. Hay que significar
sobre estas cosas, otra: la decisión de algunos
futbolistas que en el primer momento apostaron por
un equipo que venía de promocionar a tercera,
que no tenían más seguridad que la palabra
de sus amigos, y que arriesgaron sus carreras a un
golpe de fe. Están aún en el club, son
parte esencial de esta historia y el partido de la
Romareda será porque creyeron.
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