Orgulloso sufridor zaragocista

Por Pedro Ibañez Carabantes

Todos los que desde niños hemos sentido tendencia hacia la práctica del fútbol, hemos crecido pensando que aunque no pudiésemos adquirir un nivel elevado que nos permitiera llegar a ser profesionales del mismo (entiendo que en muchos casos, ha sido la ilusión o el sueño de muchos pequeños), este deporte cubriría una parte importante de nuestro tiempo dedicado al ocio, a disfrutar con los amigos después del trabajo semanal, e incluso como medio de evasión por unas horas, cuando las cosas no van tan bien como deberían ir.

En algunos casos, y entiendo que motivados por el hecho de que a nosotros nos ha servido, hemos querido trasmitir a nuestros hijos ciertos sentimientos positivos asociados a este deporte, que les permitieran disfrutar de él, como los demás lo hemos hecho.

Incluso en algunas ocasiones, y me incluyo en ello, nos llena de orgullo el tener la suerte de poder disfrutar con un hijo o una hija de ir al campo un domingo a ver a tu equipo, con un deseo común de que gane, pero teniendo la sensatez suficiente para asumir que no siempre se puede ganar, y que por desgracia el “sufrimiento” (relativo, todo en su justa medida), aunque sea compartido, no es fácil aguantarlo cuando tienes pocos años y hay equipos que ganan siempre. “Qué difícil es ser del Real Zaragoza.”

Pero la verdad, cada día resulta más difícil seguir pensando que esto es lo adecuado, que lo estás haciendo bien, y que merece la pena seguir valorando aquello que desde niño mamaste y consideras “relativamente” importante trasmitir a tus hijos.

Cuando por los medios de comunicación, tan solo se dedica tiempo para los mismos equipos, los mismos jugadores, los mismos intereses, y si aparecen referencias a otros equipos modestos, son normalmente para desprestigiarlos o denunciar sus carencias, ¿cómo podemos convencer a un niño de que hay cosas tan importantes como el respeto, el orgullo, la humildad, la tradición, las raíces, que cuando llegas a sentirlas, están por encima de otros valores menores?.

A todos los aficionados a este deporte nos gusta disfrutar del fútbol, pero se está consiguiendo que en muchas ocasiones, el forofismo subjetivo del periodismo nacional, no te permita disfrutar con objetividad de la calidad de los equipos que lo practican.

Incluso se está consiguiendo que generemos actitudes hacia ciertos equipos, jugadores o árbitros, que deberían ser positivas y respetuosas por el hecho de poder disfrutar de la calidad de las mismas, y que por el contrario y con relativa facilidad se conviertan en negativas y de falta de respeto hacia su nombre o persona, pasando a estar etiquetados por los demás como malditos, peleles o despreciados.

Todas estas cosas, te hacen reflexionar sobre si merece la pena seguir formando parte de esto e intentar trasmitirlo a los tuyos. Quizás lo correcto sería bajarse de este tren, pero lo de esconderse cuando los sentimientos existen y no van a dejar de existir, no creo que sea la solución en este caso.

Además, cuando sientes la felicidad de tu hijo al celebrar un triunfo de tu equipo, te convences de que hay sentimientos que cuando los has vivido y te han hecho sentir grande, siempre el recuerdo de los mismos avivan la esperanza y el deseo de que se puedan repetir.

Y aunque a veces la razón no permita explicar a un hijo por qué nos hemos metido en este lío, hay un slogan que suena a gloria cuando lo escuchas de verdad, y que he visto rotulado en las bufandas de los hinchas de mi equipo, que reza “Gracias Papá por ser del Zaragoza”.

ESTO ES PARA MI EL ZARAGOCISMO.”

Me gustaría completar este texto con una carta, que escribió una niña entonces de diez años, y que dirigió al que en aquel momento era el entrenador del Real Zaragoza, D. Marcelino García Toral.

Por el tiempo trascurrido desde que fue escrita, no busca otra cosa que dar un ejemplo más de que los sentimientos por este equipo son muy grandes y entre todos debemos mantenerlos.

Por cierto, nunca se recibió respuesta.

*****

Zaragoza, 29 de julio de 2009

 

Estimado Marcelino:

 

Mi nombre es María I.L., tengo 10 años y soy abonada del Real Zaragoza, con el número 30.XXX, me hice abonada el año pasado cuando bajamos a segunda división.

 

Como aficionada del Real Zaragoza he confiado mucho en tí durante el año pasado cuando nos hiciste subir a primera división. Me gustas mucho como entrenador, pero no comprendo por qué no quieres a los jugadores aragoneses en nuestro equipo.

 

Para mí un equipo aragonés, lo es no solo por estar en Aragón, sino porque tiene jugadores aragoneses como teníamos el año pasado (Zapater, Generelo o Chus Herrero).

 

Yo no entiendo un Racing sin Munitis, un Sporting sin Michel, un Madrid sin Raúl, un Barcelona sin Puyol o un Zaragoza sin Zapater.

 

Sé que tu quieres hacer el mejor equipo que ha tenido el Real Zaragoza, pero también es muy importante pensar en los jugadores que siempre estarán ahí, porque su casa es ésta y siempre dan todo lo que pueden.

 

Por favor, piénsatelo bien, porque todos nuestros sentimientos dependen de eso.

 

Un beso.
María I.L.
Abonada nº 30.XXX.

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