Un Delorean que vuela

Por Ricardo García Ferrer

Apenas queda un mes para la final pero yo ya tengo las entradas. Tercer anfiteatro, no es lo que quería pero al menos tengo entradas. Las ganamos todas y esta no será una excepción, hemos eliminado a los equipos más grandes ―F.C.Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid― con exhibiciones de fútbol y tenemos mucha más tradición como finalista que el Español. Ewerthon aerolito y Diegol son demasiado para su defensa, ganaremos este partido.

Con ese pensamiento me despierto cada día, hasta que la visita de mi viejo amigo Doc me cambia todos los planes. Estaba  tranquilamente volviendo de la Universidad cuando:

―Ey, Richi, Richi, aquí aquí. ―escuché de repente. Tuve que dirigir la mirada hacia detrás de los arbustos para localizar a mi viejo amigo, tan extravagante como siempre, lo cierto es que es la típica persona que no te sorprendes de encontrarte en esa situación, aunque sí de verlo tan mayor.

―¡Cuánto tiempo Doc! ¿Qué haces ahí y con esa pinta?

―Tengo algo importantísimo que contarte, debes acompañarme. Algo terrible está a punto de ocurrir y debemos evitarlo.

―¿Qué dices Doc?; ¿de qué me estás hablando?

―Ven conmigo y lo entenderás.

Tuve que acompañarle hacia donde me indicaba, resulta que no podía ser visto por nadie para no alterar el continuo espacio tiempo o algo así, la verdad es que a este hombre nunca he acabado de entenderlo. Me condujo a un garaje donde tenía un coche muy raro, con aspecto de moderno pero anticuado, y un motor muy extraño y entonces me advirtió de lo que debíamos evitar.

―¿Conoces a este hombre? ―me cuestionó enseñándome la foto de un señor que no había visto en mi vida, tuve que responderle que no.

―Es Agapito Iglesias, en este momento está negociando la compra de nuestro equipo y ello acarreará terribles consecuencias, tienes que creerme.

―¿Qué dices Doc?, ¿cómo tienes esa información si no ha habido ningún rumor? Y sobre todo, ¿por qué es tan terrible?, hay mucha gente esperando un cambio de presidente, podría traer aires nuevos e ilusión.

―Noo, nooo, tienes que creerme, terribles consecuencias.

―Doc, tío, eres muy raro. Espérate que termine la final y luego me cuentas ―apenas pude acabar este comentario.

―Olvídate de la final Richi, nos clavan cuatro, pero créeme es lo de menos en este momento. Tienes que creerme, vengo del futuro.

―¿Del futuro? ¿Qué has fumado Doc?

―Lo conseguí Richi, inventé la manera de viajar al pasado. Por eso me ves tan mayor, vengo del futuro. No aguanto más, este señor nos arruinará, lo hará económicamente, lo hará socialmente, nos acusarán de comprar partidos, bajaremos a Segunda División, nos estabilizaremos en Segunda División, luego se irá pero las cosas no acabarán de mejorar. Tienes que creerme Richi, tú no has visto jugar a Bagnack, ¡¡¡NO QUIERAS VER JUGAR A BAGNACK!!!

Necesité tiempo para procesar lo que me estaba contando. Por un lado, ¿nos clavan cuatro en la final?, ¿no me podía haber enterado antes de comprar las entradas? Por otro lado, ¿Bagnack?, tiene nombre de delantero rápido y goleador, no puede ser tan malo. Y por último, ¿que viene del futuro?, por un lado pensaba que tenía que ser una broma pero por otro le creí, realmente se le veía perjudicado y realmente parecía apesadumbrado, decidí hacerle caso.

―Bien Richi, escúchame, le he estado dando vueltas y no tenemos muchas opciones, esta es la situación: Agapito Iglesias está negociando en secreto con Alfonso Soláns, muy poca gente lo sabe en este momento, ni siquiera los directivos más cercanos a Soláns. Tenemos que impedir esa venta, pero no será fácil. Sacar la noticia a la luz en este momento no serviría de nada, este empresario está engañando a mucha gente y está bien posicionado, acabará acusado de varios delitos y condenado por alguno de ellos pero eso aún no ha pasado, por lo tanto sacar la noticia a la luz apenas serviría para desbaratar esta venta, al contrario,  la gente se emocionará pensando que un empresario de éxito viene a hacernos grandes y hay demasiados intereses como para que la venta no se haga.

―Espera Doc, si realmente tienes una máquina para viajar al pasado, podíamos volver al momento en que Agapito se convirtió en empresario e intentar convencerle de que se haga funcionario. O mejor,  intentar convencerlo de que compre el Osasuna.

―Nooo Richi, volver al pasado para cambiar una mentalidad de una persona es demasiado complicado, créeme. No te creas que venir a verte es mi primer intento. Vengo de mucho antes, de intentar convencer a sus padres de que no eran buena pareja y, cuando no lo conseguí, de que los hijos son un problema, que se vive mejor sin ellos. Tampoco, es muy difícil. He venido a esta fecha porque la única manera es romper esa negociación desde dentro. Hemos de enviar anónimos a ambas partes detallando detalles de la operación que en el año 2017 ya se conocen, así darán plena credibilidad a esos anónimos. En dichos anónimos les haremos saber a cada uno que el otro le está engañando, nos inventaremos lo que haga falta, pero hay que romper esa negociación de esta manera, solo así podremos evitar los peores años que puedas imaginar para nuestro club.

―Bien Doc, suena interesante, pero ¿solo con eso bastará?

―No Richi, esa es la parte fácil. Tenemos la dirección del club y de Codesport, la empresa de Agapito, para enviar esos anónimos. Pero no podemos estar seguros de que con eso bastará, hay muchos intereses. No, debemos marcarlos al hombre, los localizaremos y los seguiremos a cada paso que den y tendremos que improvisar sobre la marcha. Si las reuniones se siguen produciendo es que el plan no funciona.

Así se inició el mes más raro de mi vida. Pusimos en marcha el plan, enviamos los anónimos y decidimos seguir a Soláns. No era fácil, pero Doc tenía cierta experiencia escondiéndose, por lo visto había aprendido escondiéndose de sí mismo en el pasado para evitar alterar el continuo espacio tiempo del que me había hablado anteriormente. Así pudimos comprobar que el plan no funcionaba como deseábamos. Un día antes de la final, los vimos reunirse en un restaurante a las afueras de la ciudad. Doc lloraba pensando que no lo íbamos a conseguir pero entonces pensó en poner toda la carne en el asador y se le ocurrió que la única manera de desbaratar la operación era presentar una oferta mejor. A mí me pareció una locura, ¿cómo íbamos a presentar una oferta mejor con nuestros medios, sin avales, sin credibilidad? Doc me dijo que no me preocupara por eso, que eso es porque  yo aún no había visto a Mariano Casasnovas comprando el club. Así pues, se ponía en marcha la operación “Jeque intermediario”.

La operación “Jeque intermediario” consistía en presentarse en el club con un hombre de aspecto árabe,  que supuestamente sería el intermediario de un poderoso jeque que estaba dispuesto a comprar el club y construir un estadio nuevo solo porque era el capricho de su cuarto nieto (lo de cuarto era para darle apariencia de credibilidad a la historia), quien teóricamente era un gran zaragocista porque se había enamorado de una zaragozana (a lo Brehme). Había que hacerlo de manera pública y notoria para que fuera la primera noticia en salir sobre un posible relevo presidencial en el club y generara tal revuelo que al menos nos permitiera ganar tiempo para romper esa negociación y para poner a más posibles compradores en la pista. Quizás así algún empresario más cualificado que Agapito podría poner sus ojos sobre nuestro club. Era la única manera de ganar tiempo y Doc estaba dispuesto a sacrificarse y a manchar su nombre al lado de este falso jeque. Lo que nunca imaginé es que al representante del jeque lo sacaríamos de un kebab. Volvió a parecerme una locura pero Doc me dijo que eso es porque aún no había conocido la historia de Ángel Torres y el Getafe.

En primer lugar enviamos un nuevo anónimo a Soláns informando de que iríamos a verlo al hotel de concentración en Madrid, el día de la final. No lo respondió pero nosotros fuimos. Nuestro camarero iba perfectamente equipado como si acabara de llegar de su helicóptero directamente desde Dubái, alquilamos una limusina para llegar de manera medianamente seria y tras insistir al recepcionista de que queríamos hablar con el presidente conseguimos dicha reunión. No hay nada en este sentido que no se pueda conseguir con un buen fajo de billetes.  Hay que decir que conseguimos el presupuesto necesario para poner en marcha una operación así gracias a un almanaque de resultados deportivos que trajo Doc desde 2017. Yo hubiera deseado ganar más dinero, mucho más dinero, pero Doc se ponía muy pesado con el dichoso continuo espacio tiempo y por lo visto eso tampoco era bueno y también podía traer terribles consecuencias para mis hijos, ―yo no tengo hijos, pero bueno, tenía que hacerle caso―.

La reunión con el presidente Soláns no pudo durar más de cinco minutos. Nuestro discurso no había por dónde agarrarlo, hacía aguas a cada pregunta; tampoco el acento aragonés de nuestro jeque-camarero ayudó. El presidente nos remitió a hacerle llegar avales y una documentación medianamente seria sobre su ascendencia y su fortuna en el plazo de una semana; no estuvimos rápidos ni para hacernos los ofendidos, habíamos dado vergüenza. Nos retiramos apesadumbrados sin saber aún que acabábamos de cambiar la historia del club y que lo mejor aún estaba por llegar.

Bajamos en el ascensor, el cual se paró dos plantas más abajo. Era Gaby Milito. Vi cómo a Doc le cambio la cara; por un momento lo interpreté como un signo de admiración, luego entendí que no era esa su intención:

―Gaby escúchame, si en el primer minuto nos pitan una falta en contra, tú sigue a Tamudo, ¡¡¡¡SIGUE A TAMUDO!!!

Gaby lo miro extrañado y se apartó, asintió con la cabeza y pareció contar los segundos hasta que el ascensor llegó a planta baja, demasiado educado estuvo.  Doc no me quiso explicar por qué le había hecho ese comentario, aún se le veía apesadumbrado por el fracaso con el presidente. Ni siquiera disfrutar del partido nos quedaba, total, nos iban a caer cuatro. No obstante, ya que estábamos allí fuimos a pasar la tarde a la fan zone y a ver el partido. Según Doc, podría ser  la última final de nuestra historia.

Comenzó el partido. Óscar dispuso de una buena ocasión antes del primer minuto, justo antes de una buena falta favorable al Español. Doc se incorporó. Recordé su comentario, aquí viene el primer gol ―pensé―. Pero no, el delantero del Español disparó al larguero y cuando parecía que Tamudo iba a cabecear a gol, apareció Gaby Milito para despejar. Doc volvió a sentarse, me miró y esbozando su primera sonrisa en más de cuatro horas dijo:

―Hay partido, Richi, hay partido; aún sacamos algo bueno de todo esto.

Entendí que esa jugada había cambiado el partido que Doc decía haber visto. Lo cierto es que nunca entendí por qué el continuo espacio tiempo se podía cambiar para unas cosas sí y otras no, pero de repente recuperamos al menos la ilusión de ganar esta final. Y así fue.

Transcurría la media hora de partido cuando Cani, tras una pared con Óscar, dejó solo a Diego Milito para que este pusiera el 1-0. El entrenador del Español, Lotina, fue expulsado en ese momento por pedir fuera de juego en el gol a moco tendido, lo que sacó del partido a su equipo. Otros dos goles en la segunda parte, de Ewerthon y Toledo, pusieron el 3-0 definitivo y de esta manera el Real Zaragoza se alzó con su séptima Copa del Rey. Los festejos duraron toda la noche, no solo era un título de Copa, sino que probablemente sería el último que íbamos a ver ganar a nuestro club.

Pero la mejor noticia llego días después. La reunión de Soláns con un jeque árabe en el hotel de concentración de Madrid fue publicada en prensa en pocos días. Aun desmentida por los portavoces del club, se dispararon todo tipo de rumores sobre el futuro del Real Zaragoza. Algunas informaciones hablaron sobre el interés de un constructor que parecía haberse desbaratado por las sospechas de intromisiones en la operación y de repente muchos e importantes empresarios de la zona empezaron a mostrar interés por la compra del Zaragoza, siempre aparejada a la remodelación de La Romareda. Una de ellas fructificó y en junio de ese mismo año Alfonso Soláns vendió sus acciones a una fundación formada por empresarios aragoneses entre los que no figuraba ningún Agapito Iglesias, quien a los pocos días compró el Numancia C.F.

Yo me despedí emocionado de Doc, quien aseguro que tenía que dejarme por un tiempo. Y así hasta hoy, diez de febrero de 2017. En todos estos años he visto al Zaragoza ganar otra Copa del Rey en el año 2010; la Supercopa del mismo año; meterse tres veces en la Europa League, llegando a semifinales en una de ellas; y estrenar estadio. La afición sigue quejándose de que nunca entramos en Champions pero peor es lo del Numancia: descendido a Segunda B, donde pelea no sin apuros por no descender a Tercera, quizás ahora que Agapito ha tenido que dejar el club con varios problemas judiciales puedan levantar la cabeza. Yo mientras tanto me pregunto cómo hubiera sido realmente nuestro futuro con Agapito al frente y cómo andará Doc. No obstante, creo que puedo hacerme una idea después de ver hace unos días jugar al Real Zaragoza B ante el Almudévar, donde milita un tal Bagnack que, por cierto, ni es delantero, ni rápido, ni goleador.

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