Córdoba CF 0 – 3 Real Zaragoza | Crónica

Córdoba CF 0 – 3 Real Zaragoza | Crónica

Un trébol de tres goles

Cuando un equipo gana 0-3 lo primero que nos viene a la mirada es que seguramente se ha producido gracias a una evidente superioridad del vencedor. Sin embargo, en este juego desagradecido y sumamente injusto en tantas ocasiones, no siempre es así. Por   ejemplo, ayer. La victoria del Real Zaragoza ante el desnutrido Córdoba es un triunfo que nos salva momentáneamente del hundimiento y más importante de lo que algunos consideran, pero no es una noticia calmante. No de momento.

El Zaragoza ganó, sí, pero conviene analizar las cuatro circunstancias que propiciaron esta victoria: a que el Córdoba no consiguió transformar varias ocasiones muy claras, a que su defensa es muy flojita, a que Gual ayer estuvo acertado y fino en la resolución y a que Cristian es el mejor portero de la categoría. En definitiva: gracias a que el fútbol ayer nos regaló tres puntos no sé si inmerecidos, pero que valen su peso en oro.

La primera parte de ayer fue un castigo durísimo para las dos aficiones ayer contrincantes. Para la local porque la desolación se instaló en la grada del Nuevo Arcángel para certificar la defunción de un club histórico; para la visitante porque las urgencias del choque produjeron una inmensa desazón en sus filas ante el despropósito que su equipo estaba protagonizando. Sabiendo lo que se jugaban, los jugadores tomates no afrontaron el encuentro con la energía y rasmia necesarias y esa actitud fláccida y suicida favoreció que el Córdoba se acercara con insolencia al área de Cristian con peligro más que notable después de un inicio insulso y poco presentable que duró quince minutos.

En ese momento fue cuando Ros ejecutó la primera acción con vocación de gol, pero lo hizo muy mal y pareció despertar al joven delantero cordobés Andrés Martín, que cabeceó con gran peligro para llevar el balón al larguero. Este gesto espoleó a los rojillos, esta vez gracias a una aproximación de Marc Gual que no acertó con su decisión. En lugar de encarar al portero Marcos, se aprestó a ser generoso y le dio, mal, el balón a Álvaro, que no acertó a recibir en buenas condiciones.

A partir de esos momentos el Zaragoza se apropió del balón y aumentó los minutos de posesión, si bien esta se convirtió en un manoseo estéril que no anunció, en ningún caso, la luz del gol. La lentitud y el ritmo casi vagabundo del fútbol de los aragoneses era producto de la vergonzante parsimonia con que los Eguaras, Biel y Ros deambulaban por el centro del campo, además de la inexpresiva actitud de Gual, Álvaro y Ros, este último muy disminuido por un golpe que poco después le obligaría a abandonar el campo para dar entrada a Guti.

En medio del sopor Biel se acercó a la meta contraria con juvenil osadía en el minuto 28, pero su acción final no encontró puerta. Fue lo más cerca que estuvo el equipo de Víctor del gol, que sin embargo estuvo a punto de encajar un par de tantos en las botas, otra vez, de Martín. Primero con un centro muy cerrado que solucionó Cristian gracias una eléctrica intervención. Después, rechazando con energía porteña un lejano chut, de nuevo, de Martín. Cristian, ese hombre que desgrana sabiduría futbolera con cada escueto gesto que nos regala.

Sí, amigo lector. Si alguien merecía ganar en el momento de retirarse a la caseta en el descanso, ese equipo era el agonizante Córdoba. Por actitud, por aptitud, por fútbol y por vocación. Y esas eran muy malas noticias. Algo había que hacer si el Zaragoza quería arañarle la barba al califa destronado. Algo era preciso cambiar, pues por el camino recorrido hasta ese instante solo se podía llegar al abismo de la derrota. Terrorífico destino, en tal caso.

El regreso al verde fue una seca fotografía del equipo que tiene posesión pero ninguna solución. El balón permanecía cosido a las botas de los zaragocistas, pero tan insustancial manejo, tan desustanciada gestión no producía ningún rédito. Solo desesperación en el mister, que no se creía la horrenda puesta en escena de sus muchachos.

Sin embargo, una jugada mal considerada por la defensa andaluza permitió a Delmás centrar para que Gual cabecease forzadamente. No estuvo mal, para lo poco que hasta ese momento nos habíamos llevado a la boca. Y poco después un amigo para siempre de nombre Muñoz le regaló un balón mal conbtrolado a Gual. El joven catalán se vio ante el portero y en ese momento, varios meses después, logró activar la llave de la luz para batir a Marcos.

El 0-1 era la primera, y única, buena noicia de la noche. Un gol que abría el horizonte, que lo ensanchaba un poco, pero que no parecía suficiente para cerrar el choque. Había que ser muy firmes en el juego, pues el Córdoba se echó al monte y puso cerco a la meta de Cristian. Primero Alfaro, con un disparo que salió fuera por poco, y luego el zaragozano Chus Herrero estyvieron a punto de marcar, pero no era la noche del Córdoba. Ni la temporada, por lo que sabemos.

El partido estaba en un ay, pero la defensa cordobesa estaba empeñada en abrir su puerta de par en par. Un nuevo error habilitó a Álvaro, pero el delantero zaragocista chutó al cuerpo de Marcos, en una nueva prueba de ineficacia goleadora. Y prueba de que no había que desaprovechar ninguna oportunida fue la siguiente jugada a cargo, de nuevo, de Martín. Protagonizó un contraataque vertical y vertiginoso que resolvió con un chut estratosférico que Cristian, el Divino, despejó con una preciosa palomita. Se estaba jugando con fuego sultán y el zaragocismo supo que o se metía un segundo gol o la noche podría convertirse en una hoguera indeseada.

Afortunadamente, Gual había llegado anoche para quedarse. En el minuto 75 recogió un balón y en una buena acción individual batió a Marcos con un chut raso. Un segundo gol que vitaminó al equipo y acabó por derrumbar al futuro equipo de Segunda B. El Real Zaragoza estaba ganando un partido que, en realidad, estaba perdiendo el Córdoba. A ese perro flaco acudieron todas las pulgas del Guadiana y se agarraron con fuerza a su famélico lomo. Y solo por eso llegó el 0-3, cuando le defensa andaluza acabó por firmar su noche más terrible con un nuevo error que aprovechó, insaciable, Gual.

El hat trick del delantero catalán perimitió al Zaragoza lograr tres puntos muy importantes y la situación tan favorable propició que Papu regresase a los terrenos de juego tres meses después. Buena noticia para el Zaragoza que estuvo a punto de redondear tras una jugada de Vázquez. No logró convertir, pero fue un breve destello en medio de la negrura del juego zaragocista, que aún tuvo ocasión de ensuciar con una mala defensa en el minuto 83 cuando Chus Herrero a punto estuvo de marcar.

Los chicos celebraron la victoria con una alegría que simboliza la importancia de los tres puntos. Toda la tensión, el vacío que envolvía la mente del equipo desaparecieron tras el pitido final mostrándonos a todos que el equipo está sufriendo muchísimo y que la presión del momento podría haber en la sima del fracaso a un grupo incapaz de afrontar una situación de altísimo riesgo. Ahora quedan seis combates que deben ser afrontados con la mente limpia y el corazón armado. Y el calor del aliento de una afición indesmayable a la que la Historia le debe una compensación que merece por grandeza y gallardía.

Ficha técnica

Córdoba CF:
Marcos; Fernández, Chus Herrero, Luis Muñoz, Álex Menéndez; Vallejo (Carrillo, 61), Bodiger; Carbonell (Aguado, 80), De las Cuevas, Alfaro (Javi Lara, 73); y Andrés Martín.

Real Zaragoza:
Cristian Álvarez; Delmás. Guitián, Verdasca, Nieto; Eguaras (Zapater, 84), Javi Ros, P. Biel; Soro (R. Guti, 32), Álvaro Vázquez; y M. Gual (Papunashvili, 81).

Goles:
0-1, min. 49: M. Gual. 0-2, min. 75: M. Gual. 0-3, min. 78: M. Gual.

Árbitro:
Santiago Varón Aceitón (Comité Balear). Amonestó a P. Biel (33), Luis Muñoz (67) y Javi Lara (80).

Incidencias:
Partido de la 36ª jornada de LaLiga 123 disputado en El Arcángel ante unos 4.500 espectadores.

Puntuaciones

Cristian: 5. Impresionante su trabajo. E impagable.
Delmás: 3. Trabajador, comprometido y esforzado.
Guitián: 2. Inexacto e irregular.
Verdasca: 1. Incierto e inestable.
Nieto: 3. Esforzado en defensa y vertical en ataque.
Eguaras: 1. Demasiados errores y poca claridad.
Ros: 1. Confuso en la conducción e inestable en la cobertura.
Pep Biel: 2. Tuvo claros y oscuros. Atrevido pero poco equilibrado.
Soro: 1. Poco participativo y confuso.
Gual: 4. Lograr cuatro goles lo eleva a una posición de mayor claridad.
Álvaro: 2. Trabajó con interés pero poca luz.
Guti: 2. Desubicado y con poca aportación.
Papu: 2. Activo y vertical
Zapater: S.C.

por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello

aupazaragoza

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