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RCD ESPANYOL 4 - 1 Real
Zaragoza |
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LA
CRÓNICA |
Demasiado Castigo |
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El Real Zaragoza perdió su
undécima final en manos de un Espanyol que hizo un fútbol más
efectivo y práctico que bonito, pero suficiente para endosarle
cuatro goles a los aragoneses en un partido para olvidar. Para una
vez que en lo extradeportivo el equipo está de chapeu, se falla en
lo principal. Una vez más Tamudo y De la Peña hicieron lo que
quisieron con la defensa aragonesa ante la permisividad de la zaga y
la incompetencia del técnico. Tamudo, Luis García (en dos ocasiones)
y Corominas marcaron para el Espanyol y Ewerthon para el Zaragoza. |
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Ficha técnica |
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4. RCD
Espanyol: Kameni; Zabaleta, Lopo, Jarque, David
García; Ito (Coro, min.60), Fredson (Moisés, min. 60),
Costa; De la Peña, Luis García y Tamudo (Pandiani, min. 76).
1. Real Zaragoza: César; Ponzio, Alvaro,
Milito, Toledo (Valbuena, min.75); Oscar (Savio, min.50),
Zapater, Celades (Movilla, min.65), Cani; Ewerthon y Diego
Milito.
Goles: 1-0. Min. 2. Tamudo, de cabeza, abre
el marcador tras mandar De la Peña un tiro de falta al
larguero. 1-1. Min. 28. Ewerthon, de cabeza, empata. 2-1.
Min. 33. Luis García, también con la testa, a pase de Tamudo.
3-1. Min. 71. Coro culmina un contragolpe. 4-1. Min. 86.
Luis García culmina la final con un tiro cruzado.
Árbitro: Luis Medina Cantalejo (Comité
andaluz). Mostró cartulina amarilla a Jarque (16'), Ito
(18'), Tamudo (74'), del Espanyol y a Oscar (26'), Gabriel
Milito (36'), Celades (48'), del Real Zaragoza. Expulsó a
César por doble amarilla en el minuto 74.
Incidencias: 78.000 espectadores acudieron
al estadio Santiago Bernabéu. Noche primaveral. El Rey Juan
Carlos presidió la final en un palco donde también acudieron
Angel Villar, presidente de la RFEF, José Montilla, Ministro
de Industria, Pascual Maragall, presidente de la Generalidad
de Cataluña, Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de
Aragón, Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, Fernando
Martín, presidente del Real Madrid, Joan Clos, alcalde de
Barcelona y Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza.
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Por Jose Carlos Franco
Como dicen los
de Cruz y Raya... ¡¡Si hay que ir se va pero ir pa'na...
es tontería!! Pues eso fue lo que nos pasó a los más de
35.000 zaragocistas que nos dimos cita en el Santiago
Bernabéu, demasiado escenario para el fútbol exibido. En
lo que podía haber sido una auténtica fiesta zaragocista
se convirtió en el entierro de un ciclo, el de Víctor
Muñoz al frente del Real Zaragoza.
El técnico
aragonés no preparó de forma idónea el partido. Esa es
la conclusión a la que se llega en virtud del juego
exibido por uno y otro equipo. No es normal que Tamudo y
De la Peña se la líen siempre a la defensa del Zaragoza
y el técnico aragonés no haya inventado nada para
remediarlo. No es normal que el mejor jugador, de largo
en este equipo, inicie el partido en el banquillo. No es
normal que el peor lateral zurdo de la historia del
Zaragoza siga siendo titular en este equipo. No es
normal que el portero zaragocista, con su experiencia,
sus años y su profesionalidad se auto-expulse del
encuentro de la forma tan tonta en la que lo hizo. Y...
no son normales tantas cosas.
La final
comenzaba con un ambientazo tremendo a la par que
terroríficamente ensordecedor, dichosas trompetillas
¡qué dolor de cabeza! pero con un ambiente tremendo y
con la ilusión de aquel que llega a una final y se
embriaga del ambiente y de la magnificencia del
escenario. Pero, cuando tan sólo se llevaban 2 minutos
de juego, y el equipo aragonés, o mejor dicho, Óscar
había desaprovechado una clarísima ocasión de gol,
Tamudo marcaba el primer gol del encuentro. Una falta
dudosa al borde del área que bota De la Peña, golpea en
el larguero y el pillo de Tamudo está ahí para meter el
primer chicharro a César.
A partir de ahí,
todos a rezar para que Kameni no tuviera a 9 tíos
colgados de su larguero defendiendo el resultado. Y
prácticamente eso fue lo que ocurrió. El Zaragoza a
controlar el encuentro, a intentar crear fútbol, por el
suelo, pases cambios de orientación, pero sin
profundidad y sin la consistencia de otras veces.
Faltaba un punto de tensión, otra pizca convicción y un
polvo de chispa. Sin embargo, Celades botó una falta,
también dudosa en la frontal espanyolista y en un
barullo en el área con Kameni perdido en despejes al
área es Ewerthon, pichichi en esta competición copera, el
que hace las tablas en el 28.
¡Qué
poco nos duró la alegría! en apenas 4 minutos en una
contra muy bien llevada, cómo no, por Tamudo, el catalán
se interna por la banda diestra, haciendo lo que quiere
con Ponzio, y saca un centro que entre que Milito se
confía y que Toledo, en fin, no haré comentario al
respecto, Luis García de cabeza, marca
el 2 a 1. No cabía peor desdicha para los aragoneses,
que casi sabían que la final se les estaba yendo de las
manos ante un Espanyol que les estaba dando un baño
táctico bastante interesante, un baño táctico para
hacérselo mirar a Víctor ante su homólogo el "llorón" de
Lotina, y ya sabemos todos por donde voy.
Con esto se
llegaba al descanso y con él una buena noticia. Savio
saltaba a calentar ante la alegría y la expectación de
los aragoneses que veíamos en el brasileño titular en la
segunda parte. Pues no. Víctor todavía seguía empeñado
en que Óscar iba a ser capaz de mejorar su desapercibida
primera parte. Sin embargo, no tuvo más remedio que
sacar al brasileño al terreno de juego cuando apenas se
llevaban unos minutos jugados. Y el Zaragoza mejoró y de
qué manera, Ewerthon, prácticamente a portería vacía
elevó por encima de la porteria un perfecto pase que
envió, cómo no, Savio.
Pero la réplica
del amago de buen futbol zaragocista tuvo un efecto
perverso. Una contra en la que Corominas, que acababa de
entrar en el terreno de juego se fue de Ponzio como
quiso e hizo inútil la salida de César, ya que le coló
entre las piernas el balón consiguiendo la confirmación
de que la copa se marchaba hasta Barcelona y sin hacer
escala en Zaragoza.
A partir de ahi, la
expulsión de César cuando el guardameta, más bien por
impotencia devolvió una botella que le había impactado a
la afición del Espanyol, la salida testimonial de
Valbuena, sólo para recibir un gol en los últimos
minutos de un zarpazo desde su casa de Luis García.
También, la lesión de Cani, al torcerse de forma
alarmante su tobillo, y poco más. La alegría de la
afición espanyolista, que veía como su equipo se llevaba
su cuarta copa del Rey, la decepción de los aragoneses,
el agradecimiento de los futbolistas, los lloros de
Zapater, la impotencia de César y poco más. Bueno 300
kilómetros por delante para rumiar una derrota merecida
pero demasiado abultada por los méritos de unos y otros.
¿Es este el final
del ciclo de Víctor al frente del Zaragoza? Seguramente
sí. De momento habrá que decir que esta temporada ha sido
un fiasco auténtico, que no se ha conseguido ninguno de
los objetivos marcados a principios de temporada, que
el potencial de la plantilla no ha sido explotado en su
totalidad y eso hay que analizarlo. Eso sí, todavía quedan
6 encuentros para vagar por los campos de España y recibir
sobresueldos unos futbolistas que ayer supieron lo que
era llorar y esperemos que no abran la caja de los truenos
ante tan desproporcionado castigo, el 4 a 1.
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Puntuaciones (de
0 a 5) |
César:
1. Sólo le recuerdo una parada en este encuentro.
El resto de los disparos o fueron para adentro o se estrellaron
en el palo. Además se autoexpulsó. Mal el guardameta zaragocista.
Ponzio:
1. Fue superado en todo momento por cualquiera
que se descolgó por su banda, entre otros Tamudo en el segundo
gol y Corominas en el tercero espanyolista.
Álvaro:
2. Comenzó un poco más entonado que el resto de
sus compañeros de zaga pero acabó contagiándose de la mediocridad
del equipo.
Milito:
1. Tiene su parte alícuota de culpa en el segundo
de los goles del espanyol a repartir con Toledo. Estuvo
nerviosó y plasmó sobre el campo los defectos más grandes
de su mediocre temporada.
Toledo:
1. No tiene nivel para jugar en este equipo. Por
más que se empeñe Víctor ni tiene ese nivel ni lo va a adquirir.
Lo mejor será prescindir de sus servicios de cara a la próxima
temporada.
Celades:
1 Fue superado por la medular espanyolista en todo
momento. De vez en cuando tomó el timón
del encuentro pero de forma efímera.
Zapater:
2. De los que más sintió la derrota sin lugar a
dudas. No hubo consuelo para el ejeano que no estuvo bien,
estuvo demasiado presionado por el rival, aunque lo
intentó en todo momento.
Cani:
3. Intentó echarse al equipo a las espaldas sin
éxito. Fue el único con claridad de ideas de medio campo
hacia adelante. Tuvo una actuación discreta pero... en el
mundo de los ciegos el tuerto es el rey.
Óscar:
1. Estuvo desaparecido y la única oportunidad de
que gozó, nada más comenzar el encuentro la mandó inocentemente
a las manos de Kameni. Su titularidad dice mucho de la tozudez
de Víctor.
Ewerthon:
2. Marcó un gol y apunto estuvo de marcar otro
en el inicio de la segunda mitad. No tuvo su tarde aunque
lo intentó y lo luchó sin éxito.
Diego
Milito: 1.Su participación pasó casi tan inadvertida
como la de Óscar. Se arrugó en los momentos precisos y la
zaga del espanyol le hizo un férreo marcaje que seguro no
olvidará.
Savio:
2. Salió y revolucionó el encuentro. Aunque eso
no fue suficiente para que el equipo remontará. De hecho
su participación se tornó en inefectiva cuando el equipo
bajó los brazos a raíz del 3-1
Movilla:
2. Estuvo serio e intentó canalizar el juego.
No obstante simplemente ejerció de animador para el equipo
y para la grada.
Valbuena:
1. Se tragó un gol y no tuvo tiempo de hacer
nada más. Nunca podrá decir que no ha jugado una final de
Copa.
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