por WiTh
Desde mi punto de vista, un lastre menos para esta larga y exigente temporada que nos espera, pero también otro mazazo en nuestra competición.
Y lo mejor es que después de lo visto, pudimos habernos clasificado en el último suspiro si “La Flecha” no hubiera fallado un gol que hasta no hace mucho marcaba sin mirar a la portería.
Diez partidos llevaba el Málaga sin conseguir la victoria y otros tantos el Real Zaragoza marcando. Tras unos espeluznantes 90 minutos de poco fútbol, los andaluces suman y siguen y los maños estrenamos el primer partido sin “mojar”.
Parecía que Marcelino tenía poco interés en la Copa cuando presentó un equipo titular sin un delantero nato. Sorprendía Songo’o como jugador más adelantado, con Lafita de escudero. Sin embargo, el camerunés no dio en ningún momento sensación de peligro.
Un primer tiempo en el que salvo un remate alto del delantero malagueño Forestieri, dentro del área pequeña, se iba por encima del travesaño. Y un remate de Goni a la salida de un córner, ponía el uyyy en nuestras gargantas.
Poco más se puede destacar de un partido que a medida que iba avanzando, se presumía que no iba a pasar a los anales de la historia del fútbol moderno.
Tras el inmerecido descanso para los jugadores y la pausa de la cena para el resto de los mortales, comenzaba la segunda parte sin muchos cambios en el horizonte.
Aunque poco tardó Marcelino en mover el banquillo y sacar la dinamita que tenía en el banquillo. Así, en un lapso de 8 minutos, dio entrada en el partido a Ewerthon, Ander Herrera y Abel Aguilar, para intentar inclinar la balanza copera del lado zaragocista.
Dio la impresión de que surtían efecto, puesto que a partir de ese momento sólo existió un equipo sobre el terreno de juego: el Real Zaragoza. A pesar de que continuaban las imprecisiones en los pases y en los controles, los maños tenían a los andaluces maniatados atrás. Parecía que era cuestión de tiempo que el Real Zaragoza acabase anotando el gol al que tanto nos tiene acostumbrados.
Pero pasaban los minutos y no llegaba. Un remate de Pablo Amo desviado a la salida de un córner, otro remate de cabeza de Lafita que atrapaba Santamaría. Un tiro de Jorge López a las manos del portero cuando tenía toda la portería para marcar. De nuevo el portero navarro despejaba una falta botada por Babic. Pero la ocasión del partido tenía que llegar en el tiempo de descuento: un mal remate de Jorge López se convertía en asistencia para Ewerthon, que sólo, delante del partido, envíaba el balón a las piernas del defensa que se había tirado al suelo para hacer bulto.
El Málaga se dedicó a defender el resultado como gato panza arriba. Balonazos sin sentido, cesión total del balón a los aragoneses y a que pasaran los minutos. El autobús de dos pisos que aparcó Muñiz en su área dio resultado. No había tiempo para más. El Real Zaragoza caía eliminado a las primeras de cambio por el valor doble de los goles marcados fuera de casa. Quizá mereció más, pero el partido de hoy demostró que ninguno de los dos equipos merecía el pase a la siguiente ronda del torneo del KO.
Dentro de quince días, repetición del partido, pero esta vez en Liga, dónde no se puede fallar.
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