por Joca
Un equipo que no es capaz de ganar al colista, con uno menos durante 36 minutos y en su propia casa, no es ni digno ni merecedor de seguir en la máxima categoría del fútbol español. Así de claro. El Real Zaragoza actual no tiene otro destino que volver, de la mano de los otros dos recién ascendidos, a la segunda división.
Esa es la reflexión y la lectura que me deja un partido, como he leído por ahí, de mucho ruido y pocas nueces. José Aurelio Gay, que merece también mención aparte su visión miope del juego, alineaba a los tres nuevos de inicio para que estos insuflasen un poco de ánimo al equipo y a la gente. Sin embargo, pronto comenzaron a contagiarse del mediocre nivel del resto de sus compañeros.
El partido comenzó muy favorable al Xerez. El conjunto de Poyatos comenzó fulgurante, moviendo bien el balón y creando un par de ocasiones que hicieron temer lo peor. Sin embargo, el arranque arrebatador del conjunto azulino se quedó en nada a los 10 minutos. A partir de ahí, el Real Zaragoza intentó coger el timón del encuentro, y lo hizo.
Fue a balón parado cuando el Real Zaragoza llevó más peligro, no sólo en la primera parte, sino en todo el encuentro. Una falta botada de manera magistral por Eliseu, obligó a hacer un tremendo paradón a Renan, salvador del Xerez en La Romareda. Este remate, otro sobre la bocina de Ponzio, la movilidad de Lafita y la gran cantidad de centros que se sirvieron de forma inútil desde las bandas, dado el tamaño de un perdido Suazo, fueron lo más destacado de los primeros 45 minutos.
Tras la reanudación, Mateu Lahoz, junto con Ayza Gámez, de lo peorcito que ha pasado por La Romareda a nivel de arbitraje, quiso ser protagonista. El colegiado valenciano expulsó de manera injusta a Víctor Sánchez, jugador del Xerez. Por esa famosa ley de la compensación, el colegiado del encuentro no quiso ver un penalty, claro a favor del Zaragoza. Esta expulsión, por cierto, dejaba al Zaragoza con uno más durante 36 minutos, tiempo suficiente para levantar el encuentro y a la gente de sus asientos.
Sin embargo, nada más lejos de nuestra imaginación. El conjunto blanquillo se hizo dominador del encuentro pero, como siempre, con ‘chupete’ y sin chupete, sin profundidad, sin contundencia… sin gol.
A pesar de que el Xerez renunció a jugar al fútbol, y simplemente se limitó a defenderse como un gato panza arriba, el técnico del Real Zaragoza decidió quitar a Suazo para meter a Arizmendi, y cambiar a Lafita para dar entrada a Pennant. Cromo por cromo, riesgo cero. Cambios inexplicables que dejaban al equipo igual a pesar de que el rival estaba con uno menos.
Al final, el único cambio de sistema que experimentó el equipo fue la entrada de Marco Babic por Paredes para dar más profundidad a la banda y defender sólo con tres centrales. El cambio, por cierto, llegó en el minuto 76. 22 minutos después de que se quedase el Xerez con uno menos y un cuarto de hora después de que el Poyatos hiciese el primer cambio defensivo.
Así las cosas, el Zaragoza comenzó su monologo, poco afortunado, donde sólo Jorge López tuvo un balón de gol. Un centro desde la zurda de Babic, fue dejado de pecho por Ander Herrera y el riojano, con todo a su favor, se llenó de balón y lo envió, desde el área pequeña, muy alto.
Con esta oportunidad se acabó el encuentro y la paciencia de gran parte de la afición que no dudó en volverse, de nuevo, hacia el vacío palco y de acusar a los jugadores de falta de testosterona.
Este empate a nada contra el colista deja al Zaragoza penúltimo, a la afición hastiada, a los futbolistas impotentes y al entrenador intentando explicar lo inexplicable. Parece ser que Marcelino no era tan malo, que Bandrés y el resto de consejeros no pintaban nada y que este club se está pudriendo. Sólo espero que Agapito y su guardia ‘prietoriana’ acierten en los fichajes que todavía tienen que llegar y que los nuevos aporten algo más a nivel goleador, Jarosik ha estado perfecto, porque si no a este equipo no lo salva ni San Antón, de la segunda división.
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