por Joca
Hacía mucho tiempo que no veía a un rival tan ramplón pasar por el Estadio Municipal de La Romareda, y que con tan poco se llevara algún punto. Ese fue el Atlético de Madrid ante el Real Zaragoza. Pero, también hacía mucho que no veía al equipo aragonés tan solidario defensivamente pero tan poco ambicioso en la parcela ofensiva.
El Real Zaragoza y el Atlético de Madrid llegaban al encuentro de La Romareda como dos contendientes imprevisibles, aunque en el mejor estado de forma de los últimos tiempos. Eso hacía presagiar un partido intenso y de mucha brega. Y estando Teixeira, dicho y hecho.
El encuentro comenzó contundente por parte del Real Zaragoza. Los centrales marcaban territorio, al igual que los laterales manteniendo a raya a Reyes, sacando el balón desde atrás jugado y generando mucho peligro.
En estas andaba el Real Zaragoza cuando antes del minuto 7 de partido De Gea mandaba a córner un buen disparo de Eliseu que se colaba dentro. El saque de esquina lo botaba Gabi para que Jarosik se elevara por encima de la zaga atlética haciendo el primero de la noche.
A partir de ahí, la consigna fue clara: parar al Atlético de Madrid como fuera. El conjunto colchonero se vio ahogado por la gran labor de presión del Real Zaragoza y sobre todo por la buena actuación de Gabi y de Edmilson, apoyados por Ander Herrera, en la recuperación y distribución del juego.
Así, el Real Zaragoza, también a base de faltas desquició a los jugadores rojiblancos que sólo podían correr por detrás del balón sin inquietar, Forlán, el Kun y Reyes, ni una sola vez, la portería defendida por Roberto.
El Zaragoza, con el 1 a 0 sólo tuvo dos ocasiones de mérito, un disparo de Gabi y un centro de Eliseu, muy activo el portugués, que no acertó a rematar el chupete Suazo, quizá demasiado solo. Con esto y con la victoria momentánea se llegó al final de los primeros 45 minutos.
Tras el paso por los vestuarios, y en vistas de que en los primeros minutos el Atlético no mejoraba, Quique Sánchez Flores decidió dar salida a Jurado por Forlán, que se marchó molesto con el técnico, y al joven Salvio por Simao. Cambios que no sirvieron de revulsivo para el conjunto colchonero que seguía encontrándose a un Zaragoza muy ordenado y muy solidario y que apenas inquietaba arriba.
En estas que Reyes decide tomarse la justicia por su cuenta y le arrea un sopapo a Eliseu. Teixeira lo ve y le muestra la roja y el camino a los vestuarios. El Real Zaragoza se encontró con la situación idílica, con uno más y con ventaja en el marcador.
Pero claro, todo no iba a ser felicidad en el conjunto blanquillo. Y es que a Gay le dio el habitual ataque de entrenador, empezó a mover el banquillo y por segundo encuentro consecutivo decidió dejar a Colunga en el banquillo. Decisión poco sabia y que demuestra conformismo, falta de ambición y miedo.
Y es que el conjunto blanquillo lo tenía todo a su favor para haber matado el partido y decidió jugar a la ruleta rusa y seguir defendiendo el rácano 1 a 0. Así las cosas, llegó lo esperado. El Atlético de Madrid, que hasta entonces no había disparado entre los tres palos, consiguió el tanto del empate en el minuto 92. Un buen centro de Jurado para Ibrahima, el senegalés de la cantera colchonera, que había salido escasos minutos antes, fue el encargado de ganarle por arriba a Contini en el salto y de hacer el 1-1.
Aún hubo tiempo para que Lafita cabeceara muy alto un buen centro de Diogo desde la derecha. Reacción tardía e insuficiente en un partido que murió en el 94 y en el que quedan claras tres cosas: que Teixeira es muy malo, que el Atlético tiene tardes para olvidar y que el Zaragoza pudo dar un paso definitivo para la salvación y no lo dio, por falta de ambición. |