por Joca
Pues, ya me perdonarán por el coloquialismo pero, ya estamos otra vez con el culo ‘preto’. La derrota del Reyno de Navarra del domingo, donde se fue de campo y playa, y el empate ante el Mallorca, colocan de nuevo al Real Zaragoza a las puertas del abismo después de las victorias de Valladolid y Tenerife.
Visitaba el Estadio Municipal de La Romareda uno de los peores equipos a domicilio, el Mallorca. Un conjunto a cuyos jugadores todavía se les adeudan las fichas de la temporada pasada, que arrancó la campaña con una crisis institucional brutal y al que ahora Mateo Alemany, su presidente, le busca comprador.
Enfrente, el equipo local, el Zaragoza, que llegaba con el aviso serio dado por los perseguidores y con la obligación de ganar, como bien había reconocido Gay en los prolegómenos del partido.
Y la verdad que el equipo empezó fuerte, contundente, sin pegada, pero con llegadas. Eso sí, fue simplemente un espejismo. La salida fulgurante de los aragoneses duró lo que tardó el Mallorca, y en concreto Borja Valero, en coger el timón del partido. De ahí llegaron las mejores oportunidades bermellones. Una de ellas, de Adúriz, que se encontró con un gran Roberto una noche más, y ya van muchas. El guardameta madrileño envió a córner un remate a bocajarro del vasco, balón que, a la postre, sería el primero de la noche. El saque de esquina lo acabó rematando al fondo de las mallas Rubén, el ex del Real Madrid o del Celta, entre otros, poniendo el 0 a 1 en el luminoso.
¡Hala!, de nuevo, otra vez se ponían las cosas mal para los blanquillos, en este caso en el minuto 12 de partido. Eso sí, la réplica aragonesa no tardó en llegar y con ella el gol. Un pase de Gabi a Suazo en la frontal, un recorte del chileno que deja a Rubén buscándose a sí mismo y un tanto de vaselina del chileno para enmarcar. Empate a 1 y 70 minutos por delante.
Tras el gol se sucedieron los mejores minutos del Zaragoza, con más control y llegada que remate y de donde, cabe rescatar, una ocasión de Arizmendi que se marchó alta, al rematar el madrileño una falta botada por Gabi. Prácticamente, con el Zaragoza volcado sobre la portería de Aouate finalizaron los primeros 45 minutos.
En la reanudación, Gay, decidió mover el banquillo. La gran carga de minutos de Eliseu y los golpes que recibió tanto en Pamplona como en la primera mitad, obligaban al preparador zaragocista a sacar a Pennant del letargo, nunca mejor dicho. La verdad que al inglés le costó entrar en el partido, debe ser que los biorritmos no los tiene acostumbrados a jugar entre semana.
A partir de ahí, los de Manzano se acomodaron en el empate, y los cambios del Zaragoza no dieron la profundidad ni el refresco que el equipo necesitaba. Sin embargo, los bermellones aún tuvieron ganas y tiempo de darle al Zaragoza un susto. Y es que el árbitro de la contienda decidió anular, a 15 minutos para el final, un gol legal de Adúritz para el Mallorca que, si no llega a ser porque el linier de Turienzo tenía remordimientos por un penalty que se tragó en la primera parte, el conjunto de Manzano se hubiera llevado los tres puntos de La Romareda.
El Zaragoza, después de semejante susto, intentó irse arriba, con más intención que fortuna, y realizó un par de jugadas de las que sólo podemos destacar un remate de Arizmendi que desvió Aouate fuera, aunque Turienzo no lo viera tampoco.
Los de Gay se vuelve a meter en problemas, ya no tanto por los puntos que los separan del descenso, 5 más el golaverage en estos momentos, sino por el fantástico calendario que les viene a los blanquillos. Y es que el domingo hay fútbol en La Catedral, donde los zaragocistas no ganan desde hace 10 años, donde sólo han vencido en 5 ocasiones y donde han encajado 107 goles y han anotado sólo 37. Pero es que, después, llega el Real Madrid a La Romareda, jugándose la liga.
Así las cosas, sólo queda pensar en sacar algo positivo de estos choques y rezar para que los de abajo hagan lo mismo que nosotros, y si es perder, mejor. Más que nada porque nos hemos vuelto a meter, otra vez, en problemas. |