por Joca
Polémicas al margen, y reconociendo, después de visionar las imágenes, que igual Ander exagera un poco, qué importantes son los tres puntos conseguidos frente al Espanyol y qué importante es que el Real Zaragoza está casi salvado.
La verdad que el encuentro fue un auténtico tostón. Los nervios de los blanquillos, las ganas de fastidiar la fiesta de los otros, el viento helador que recorría La Romareda y la dichosa jornada entresemana no terminaba de calentar el ambiente lo justo para que el Zaragoza marcase y el Espanyol se calmase.
La ausencia de Ander en la formación titular por Abel Aguilar no convenció ni al propio Gay. Es más, el 8 zaragocista comenzó a calentar ya cuando se cumplía la primera media hora.
Y es que el trabajo de Callejón por la banda y de Osvaldo en la punta del ataque dieron más de un quebradero de cabeza a la zaga, formada por Contini y por Pablo Amo, cuajando este último un partido más que aceptable.
Sin embargo, y a pesar de que la iniciativa, que no las ocasiones, la tuvo el Espanyol, la oportunidad más clara la tuvo el Zaragoza. Adrián Colunga mandó al lateral de la red un disparo en un mano a mano con Kameni. Con esta ocasión se llegaba al final de los primeros 45 minutos.
Tras el paso por los vestuarios más de lo mismo. Los nervios impedían jugar al Zaragoza con la rapidez que necesita Colunga, y con la fluidez que se ha exhibido en otros partidos. Así las cosas, a Gay no le quedó más remedio que tirar de Ander para generar más fútbol. El damnificado, el del invento, Abel Aguilar.
La entrada del canterano, sin revolucionar el encuentro, sí que supuso un soplo de aire fresco que se completó con la entrada de un buen Ángel Lafita por un cansado Arizmendi. Y fue entonces, con los dos canteranos sobre el césped, cuando se vieron los mejores minutos del Zaragoza, que aunque no fueron la bomba sí que permitieron un mano a mano de Eliseu con Kameni que el portugués estrelló en el cuerpo del guardameta africano, y también la jugada polémica del penalty.
Iturralde González, que hasta entonces había hecho un arbitraje impecable, pita una falta ligeramente escorada y a unos 15 metros de la frontal. El balón va hacia el segundo palo donde aparece Ander Herrera. El canterano sufre un empujón de Pareja, se deja caer e Iturralde pita penalty y amarilla para el defensor espanyolista. Hasta aquí todo relativamente normal. Se trata de la típica jugada que se repite en todos los partidos 17 veces pero que la mayoría de los árbitros o no las ven o no las quieren ver.
La cuestión es que Pareja se vuelve loco, le dice a Iturralde un par de barbaridades, éste que es el pistolero más rápido del botxo le saca la segunda amarilla, y por consiguiente la roja, y un rosario de amarillas posteriores por protestar esta acción.
Entretanto, Colunga con el balón en las manos, se decide a tirarlo y suavecito y al centro bate a Kameni haciendo el definitivo 1 a 0, cuando corría el minuto 33 de la segunda parte.
Con uno más y con el resultado a favor, el Real Zaragoza no pasó muchos apuros para poder dejar en La Romareda los tres puntos y la permanencia, si no de manera matemática sí virtual. Así las cosas, salvo hecatombe, el Real Zaragoza jugará un año más en primera división. Ahora sólo hace falta que no se repitan errores del pasado y que se logre apuntalar un equipo que ha creído desde la llegada de los refuerzos invernales en la permanencia y que la ha logrado, también gracias a la labor del tándem Gay – Nayim que han sabido juntar las piezas, sacar a flote un barco que se hundía y ponerlo rumbo a la permanencia.
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