por Joca
Dice el sabio refranero popular, que por eso es sabio y popular, que vísperas de mucho días de nada. Desde algunos medios de comunicación se había estado calentando el partido y arengando a las masas para que enfervorizadas acudieran a La Romareda a pedir la dimisión de Poschner, Prieto, Porquera, Checa, Herrera, Bello, la señora de administración, el utillero, la de las entradas, una de las de la tienda y el dueño de la famosa discoteca de Sevilla y la venta del club por parte de Agapito Iglesias. Vamos, que La Romareda tenía que ser una auténtica olla a presión en contra del palco y de sus habitantes.
Y al final resultó, que salvo los del fondo norte y los 15 minutos de silencio del Colectivo, que luego alguno dirá que no animan, el resto de la gente fue relajada a disfrutar de cómo el Zaragoza salvado intentaba dejar sin Europa al Villarreal, como los amarillos dejaron sin primera a los blanquillos en el año 2001. Que eso no se olvida.
Así las cosas, y con las bajas de Arizmendi, Lafita, Contini y Ponzio, José Aurelio Gay decidía dar minutos a los menos habituales. Así, Pulido volvía al lateral derecho casi ‘un lustro’ después, Goni lo hacía tras 20 partidos en el dique seco y Jorge López era el encargado de cubrir la baja en una de las bandas.
Con esto salió el Zaragoza a por un Villarreal que en la primera jugada del partido ya iba perdiendo 1 a 0. Y es que Eliseu ya había avisado de que estaba con ganas de agradar para renovar y le metió a Diego López un chicharro de falta, por toda la escuadra que fue para enmarcar.
Después Colunga falló un mano a mano con el portero amarillo pero en la siguiente no perdonó. Le robó la cartera a Godín y batió a Diego López por bajo, de nuevo sensacional la definición del delantero asturiano. Esto antes de cumplirse la primera media hora. Y 6 minutos después Colunga, de nuevo, se inventa un buen pase desde la banda derecha que Jarosik pica para que Pulido metiera la punterita y un nuevo gol para hacer despertar al Villarreal del sueño europeo.
Así las cosas, el conjunto blanquillo tendió a la relajación, como siempre, y de esa relajación llegó la mejor y única ocasión del Villarreal de la primera parte. Un buen pase de Ibagaza a Cazorla que el preseleccionado por España mandó al fondo de las mallas.
Con esto se llegaba al final de los primeros 45 minutos. Pero es que la segunda mitad empezó de nuevo muy favorable a los blanquillos. Ander Herrera estuvo a punto de marcar el 4 a 1. Sin embargo, su remate se estrelló en el portero. Y ya se sabe, el que perdona lo paga. Y en la siguiente jugada, Cazorlita, de nuevo, aparecía para rematar al fondo de las mallas el paradón de Roberto a Nilmar. 3 a 2.
Y mientras muchos pensábamos que les íbamos a hacer lo que ellos a nosotros en el Madrigal, dejar crecernos para darnos el estacazo final, el estacazo nos lo dio Rossi cuando metió el empate a 3 tras el único fallo de Roberto en los 16 partidos que ha disputado con la camiseta del Real Zaragoza. Un error que enmendó ante el mismo protagonista evitando el 3 a 4. Por cierto que Gabi también estrelló un balón en el larguero en la única oportunidad digna de reseñar de los blanquillos en una segunda parte con claro color amarillo.
Con este 3 a 3 se pone punto final a una temporada en la que ha habido de todo. Desde la destitución del entrenador, hasta la dimisión en bloque del consejo de administración, pasando por la renovación profunda de la plantilla en mitad de temporada. Pero lo cierto es que, al final, el objetivo se ha cumplido. El equipo se ha salvado y seguirá en primera división una temporada más, para disfrute de todos los zaragocistas. Ahora sólo falta que los que dirigen el cotarro hayan aprendido de todos los errores que llevan cometiendo desde que tomaron las riendas del club. Y aunque sólo sea por esta gran afición intenten hacer las cosas un poco mejor que hasta ahora, que, dicho sea de paso, no será difícil. Ya que en el caso de que las cosas se vuelvan a hacer mal ya no cabrán disculpas, ni cartas arengando a las masas, ni hojas parroquiales preconstitucionales de lavada de cerebro, ni milongas, entonces sólo quedará la salida de aquellos que llegaron con muy buenos propósitos, muchas ilusiones pero con muy poca idea. |