De la Choûle y el Calcio al Football

Larga Historia tiene sin duda este deporte – espectáculo, que al menos cada fin de semana desata nuestras pasiones a pesar de los tristes tiempos que corren para nuestro club, sigo pues insistiendo en confirmar que para la redacción de este humilde coleccionable, la cultura transmitida por grandes zaragozistas como Ángel Aznar no hace sino motivarme para continuar con su estudio y su difusión y el feedback que siento con las más de 10.000 visitas en la web Aupa Zaragoza, fortifican esta motivación y a su vez me generan un enorme prurito personal de seguir provocando un sano interés en su análisis.

Recordarán los lectores a quienes, casi llegando ya a la veintena de capítulos, considero buenos amigos al otro lado del espejo, que en el anterior capítulo habíamos dejado a los pueblos bretones y normandos jugando a un primitivo divertimento en el que básicamente se trataba de encorrer un pelotón, no sin muchas vicisitudes, como nos confirma el historiador valenciano Vicente Martínez Calatrava, ya que perjudicaba la práctica del Tiro con Arco, mucho más cool en la época medieval, lo que originó sucesivos edictos de prohibición dictados por varios reyes británicos; Eduardo II en 1314, Ricardo II en 1389, Enrique IV en 1401 , Enrique VII en el siguiente siglo, también Jacobo I en Escocia, (con curiosas y discriminatorias excepciones “off the record” pues existe un documento de abril de 1417, que demuestra que el Tesorero Mayor ¿Mr Montorius? de Jacobo IV compró dos pelotas para que dicho rey pueda jugar). La persecución, que no acabó con tan popular entretenimiento, continuó incluso en el reinado de Isabel I quien también condenó el juego en 1572, hasta que llegado el 1617 Jacobo I Estuardo dictó la “Declaration of Sports” que anulaba todas las anteriores y permitió al futuro deporte rey crecer en número de adeptos, aunque en principio apenas las clases más bajas y populares lo practicaban.

Mas no sólo desde Inglaterra se puede plantear el origen futbolístico, antes de 1300 en la Península Itálica (para hablar de Italia como país hay que avanzar al Siglo XIX, nadie pone en duda hoy la existencia de la nación italiana, a pesar de que no existe una Italia unida hasta la acción militar de los Saboya con Cavour por el Norte y de Garibaldi por el Sur, mientras muchos ignorantes desprecian el concepto de Nazión, para nuestro país Aragón con muchos más siglos de vida libre e independiente que unido a Castilla para formar España, pero eso es otra historia), decía que en 1300 el Consejo de Ancianos de la ciudad de Pisa prohibió jugar a la pelota pues la cancha estaba en el cementerio junto a la Catedral. Por cierto, hasta la explosión popular del fútbol, ¿quién no recuerda usar la pared de la iglesia en los pueblos como frontón de pelota mano? Otro dato importante es que ya en 1425 se hace mención a un juego de la Pillotta en los estatutos de la comuna piamontesa de Mondovi, famosa hoy en día, no sólo por ser la patria chica del físico protoeléctrico Giovanni Battista Beccaria, sino por un pintoresco funicular, que une la parte antigua de la ciudad, Breo, con la zona alta de la población, conocida como Piazza.

Y en aquellos lejanos tiempos nació también el Calcio, denominación románticamente elegida por la Federación Italiana para figurar en su escudo y denominación como giocco di calcio, que se jugó de manera habitual en Florencia hasta los umbrales de 1700, siendo la modalidad deportiva más parecida al fútbol actual, con la diferencia respecto a la que se estilaba en Inglaterra de que en la capital Toscana los nobles también participaban, como demuestra el hecho de que algunos futuros papas fueron en su juventud avezados practicantes, y como ejemplo tres botones con tiara; Julio de Medeci que ocuparía la silla de San Pedro como Clemente VII, su sobrino Alejandro de Medeci como León XI y Maffeo Barberini como Urbano VIII, vamos que como saquen selección de la Ciudad del Vaticano, los enfrentamientos con la Serenissima República de San Marino van a ser dignos de contemplar.

Il Giocco di Calcio, que todavía se disputa una vez al año en Florencia, según explica Giovanni de Bardi, conde de Verino y académico de la ciudad, era un juego público de dos equipos de gente joven a pie y sin armas que se esforzaban por placer y honor en llevar dentro del campo adversario un balón hinchado con aire en un terreno de juego con cien metros de longitud por cincuenta de anchura, enfrentándose dos equipos de veintisiete jugadores por bando, distribuidos estratégicamente sus efectivos respecto al siguiente esquema táctico; quince “innanzi” o delanteros, quince metros atrás cinco“sconcciatori” o enlaces, diez metros más atrás cuatro “dattori innanzi” o medios y al fin cubriendo la retaguardia, tres “datto addietro” o defensas de zona. Todo un espectáculo que tuve la oportunidad de ver en directo cuando a principios de los 80 nueve amigos nos recorrimos Italia con una furgoneta de gasoil y dos tiendas de campaña, perolas y camping gas. Alegre juventud!

Tendrían que pasar varios siglos hasta que en Inglaterra surgieran algunos clubes que fuera del ámbito privado de las escuelas y tras la rudimentaria reglamentación del profesor Mr. Arnold de 1823 practicaran al modalidad actual de Football; Sheffield Club (1855), Nottingham County (1862), Stoke City (1863), Nottingham Forest (1865) y Sheffield Wenesday (1866), aunque ya se cuentan siete clubes londinenses en 1863 que decidieron citarse en la Freemason’s Tavern de Great Queen Street, donde se reunían los sportmen de la época (fundamentalmente boxeadores) para al calor de unas buenas pintas de rubicunda cerveza tratar de crear un organismo que amparase, regulase y unificase las normas generales del juego.

A la península ibérica fue la influencia de la potente industria inglesa en sitios portuarios como Huelva, Vigo o Bilbao la que marcó el inicio de tan digna práctica deportiva, llegando con posterioridad a las ciudades del interior como nuestra Zaragoza, donde se estableció y pasó totalmente desapercibido sus últimos años de vida el insigne José Ángel Berraondo, primigenio jugador y fundador del Madrid, Real Sociedad y Federación Española, arbitro, entrenador y seleccionador nacional en dos etapas durante los felices años 20, a ritmo de charlestón, tango y zarzuela. Continuará…

Ánchel Cortés.
Productor y Académico de Televisión
Abonado del Real Zaragoza nº 1.625.

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