El C.D. Patria-Aragón, el balón, y la buena afición

Los lectores de esta tan zaragozista como necesaria página web, de traza especial los seguidores de esta histórica sección, recordarán que ya comenté en anteriores capítulos de este tan modesto como breve análisis del desarrollo del deporte rey en Aragón, además de la enorme rivalidad existente entre los aficionados del “avispa”Iberia que compitió tres años en segunda división y el Zaragoza“tomate”, integrante de la primera liga española de segunda B, la existencia de otros equipos como la Gimnástica, el Arenas o el Escoriaza tuvieron cierto protagonismo que les ha hecho merecedores de un capítulo propio en este coleccionable.

Desde luego no me gustaría llegar a la siguiente entrega sin haber valorado en su justa medida la existencia y el juego del C.D Patria Aragón, que, desde su campo del Arrabal, con un uniforme totalmente blanco, salvo los cuellos y puños azules, y muy buenos jugadores, entre los que destacó la figura de Rufino Capdevila el popular“Rufo”, compitió federado entre 1926 y 1931, empatando con todo un Real Madrid en los dos partidos de la eliminatoria de dieciseisavos de Copa que les enfrentó, sólo hincando la rodilla tras un partido de desempate disputado en Chamartín, participando dos temporadas en la tercera división española, tras haber sido derrotado en 1928 por el guipuzcoano Tolosa y el vizcaíno Baracaldo durante la fase de ascenso a la segunda B, primera vez que el fútbol patrio decidió reglamentar este deporte en campeonatos de liga por puntos en una competición “a la manera inglesa”.

Cabe recordar que en los primeros tiempos del fútbol zaragozano, el balón reglamentario era un tesoro, un bien precioso y a las más de las veces compartido. El primer balón de nuestro fútbol era propiedad de José Cavero y Alcíbar, Conde de Sobradiel, quien lo había comprado en Inglaterra en uno de sus habituales viajes por Europa de los que disfrutó en su juventud, en buena parte gracias a su abolengo y fortuna familiar. Si la tan necesaria herramienta salía del cuadro de juego, delimitado y marcado en sus límites por los propios jugadores antes del partido, costaba largas carreras recuperarlo. Numerosos enfrentamientos terminaban por falta de balón, aunque la anécdota más curiosa cuenta como un aficionado para que su equipo ganase un partido de una vez por todas, al adelantarse de manera sorprendentemente en el marcador, se lanzó raudo al campo, atrapó el esférico y lo rajó con una navaja para que por falta de material se diera por terminado el “match”. Si Maquiavelo levantará la cabeza …

Pero si el fútbol se desarrolló en nuestro país hasta llegar al status actual, además de los deportistas y de directivos como los Cavero, Gayarre. Barrachina y el nunca suficientemente recordado José María Muniesa, es por los aficionados que entonces y ahora somos los que llenamos las Gradas.

Son palabras del gran Anselmo Gracia que ya proclamó en su tiempo:
Quien presume de ser socio y está siempre descontento, y grita y silba y protesta todo lo que se hace en el juego y toca “palmas de tango”si no meten gol luego, puedes estar seguro que de “hincha” no tiene un pelo Palabras tan sabias como contundentes y perfectamente aplicables hoy en día, con la que nos está cayendo.Continuará…

Ánchel Cortés.
Productor y Académico de Televisión
Abonado del Real Zaragoza nº 1.728.

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