El mejor portero del mundo jugó en el Iberia

Ya va siendo hora pues, de recuperar el ritmo de publicación con nuevos capítulos en este humilde coleccionable tras faltar a la cita habitual con los lectores por una mala racha sanitario-familiar y nada mejor que recordar tan alegre circunstancia de la presencia y juego de Ricardo Zamora Martínez luciendo en su pecho un enorme escudo del Iberia y defendiendo noventa minutos la portería del mejor equipo histórico de nuestra ciudad que se produjo el 15 de julio de 1923 en un partido amistoso disputado, como colofón a la temporada recién finalizada, en el zaragozano campo de la Hípica entre el equipo avispa como anfitrión y el fortísimo por aquel entonces Español de Barcelona en cuya meta “el divino” era absolutamente indiscutible.

Ante la diferencia de nivel de ambos clubes y en el entorno de un ámbito romántico predominante en esos tiempos, bien diferente del fútbol moderno actual en el que la dictadura del capital ha desnaturalizado el espíritu deportivo que debería imperar, se hizo un pequeño trueque para intentar nivelar las fuerzas, lo que no impidió que, a pesar de la ayuda, los pericos catalanes se impusieran por 0-2.

No es extraño que la mera presencia de Ricardo Zamora en este enfrentamiento amistoso generara un lleno de aficionados hasta la bandera pues sin duda estamos hablando del primer gran deportista mediático del fútbol español. Fue un portero internacional de fútbol español en el primer tercio de siglo XX, alcanzando gran relevancia a lo largo de su carrera. En su honor se instituyó en 1959 el Trofeo Zamora, que premia al guardameta menos goleado cada temporada en el fútbol español. Tras finalizar su carrera como futbolista en las que ganó dos ligas con el Real Madrid y cinco copas, dos con el equipo merengue, otras dos con el FC Barcelona y la de 1929 con su amado Español, desarrolló una amplia y también laureada trayectoria como entrenador con dos títulos de liga para el Atlético Aviación, actual At. de Madrid y llegando a ser seleccionador de España y de Venezuela en los años 50. Cuando se retiró totalmente del fútbol en 1962 fue empleado del RCD Español hasta casi el día de su muerte.

Durante la década de los años 20 y 30 fue considerado como uno de los mejores jugadores del mundo, así como uno de los primeros casos de “jugador mediático” en la historia del fútbol español. Llegó incluso a protagonizar dos largometrajes: Por fin se casa Zamora dirigida por José Fernández Caireles en 1926 y Campeones, junto con otras estrellas de la época como Gorostiza o Quincoces, dirigida por Ramón Torrado en1942. Tiene un plaza con su nombre en la ciudad Condal, en el barrio de Sarriá cerca del ya desaparecido estadio homónimo. Fue galardonado, a título póstumo, con la Medalla de Oro al Mérito Deportivo de España. Da también su nombre a un curioso movimiento de despeje del portero con el codo, inventado por él y que desde entonces es conocido como zamorana.

En 1919, tras un enfado con la directiva españolista, fichó por el club rival de la ciudad, el FC Barcelona. Contaba, además, con la oposición familiar, que quería que, al igual que su padre, estudiara Medicina. Fue azulgrana durante tres temporadas y con los cuales consiguió, en 1920, su primer título, la Copa del Rey. Ese mismo año se constituyó por vez primera la Selección de fútbol de España de cara a la participación en los Juegos Olímpicos disputados en la ciudad belga de Amberes y Zamora no sólo formó parte de la misma, sino que se convirtió en la figura del equipo y logró reconocimiento por parte de otros países, consagrándose así en el fútbol español. España logró en aquellos Juegos la medalla de plata, que durante numerosas décadas sería el título más relevante alcanzado.

Tras solicitar al Barça un aumento de ficha y no obtenerlo, retornó al Español, donde permanecería ocho años, compitiendo con el conjunto perico en su estreno liguero, ya que esta competición se inició en España en la temporada 1928-1929. En 1930 fichó por el Real Madrid, que pagó por él 100.000 pesetas de la época al club barcelonés en el que está considerado uno de los traspasos más caros de la historia (poniendo en relación el coste y el contexto histórico). En el Madrid ganó sus dos Ligas como jugador, así como sus dos últimos trofeos de Copa.

Al comienzo de la Guerra Civil española y tras permanecer unos meses escondido, fue detenido por el Gobierno de la República. Tras la intercesión de gobierno argentino fue liberado y marchó al exilio, estableciéndose en la ciudad francesa de Niza, donde junto a otro futbolista español, José “el Mago” Samitier, se enroló en las filas del equipo local, el OGC Niza, donde disputaría sus dos últimas temporadas como jugador, la última de las cuales compaginó además el puesto con el de entrenador. Finalizada la contienda y ya de vuelta en España inició la comentada y fructífera carrera como entrenador.

El vínculo de tan moderno, alto y corpulento portero de llamativas vestimentas con nuestra ciudad no se limitaría al amistoso del año 23, pues además de los enfrentamientos ligueros con el Iberia en primera división, en diciembre de 1926 el campo del Real Zaragoza fue testigo de un partido de entrenamiento de la Selección Española frente a una selección aragonesa como preparación del choque España vs Hungría que se disputó poco después en Vigo. Si bien los magiares fueron derrotados por 4-2, en la previa disputada en Zaragoza no pasaron del empate a uno contra los aragoneses.

Zamora visitaría de corto por última vez nuestra ciudad con motivo del primer partido internacional disputado en Zaragoza y en el que un histórico 14 de abril de 1929 los aficionados que asistieron al Campo de Torrero vieron vapulear a toda una Francia por 8 goles a 1.

Sin duda siempre guardó buen recuerdo el divino Ricardo Zamora, el mejor portero del mundo, de sus visitas a nuestra ciudad y desde luego he considerado oportuno que los lectores y seguidores de estas humildes líneas guarden memoria de tan inolvidable y enorme jugador que también fue uno de los nuestros. Continuará…

Ánchel Cortés.
Productor y Académico de Televisión
Abonado del Real Zaragoza nº 1.625.

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