Este equipo vale más de un Real

Sobre todo si tenemos en cuenta que el valor monetario de los históricos reales venía estipulado de manera aproximada en un cuarto de las hoy ya antiguas pesetas, es decir que una peseta equivaliera a cuatro reales, lo que implica que tras la integración de España en la Unión Europea e implantación del euro, para adquirir una unidad de esta nueva moneda común continental, hubiéramos necesitado -también aproximadamente, claro- la casi diabólica cifra de … 666 reales, ¡vaya tela! No me extraña que la Bruja Avería, protagonista de los Electroduendes en el inolvidable programa televisivo La Bola de Cristal equiparara en su proclamado argumento; “Viva el Mal, viva el Capital”.

Charrando en más una ocasión con el buen amigo, ejemplar zaragozista  y prócer de la cultura aragonesa Pepe Melero, al igual que a nuestra patrona la nombramos como el Pilar o sencillamente la Virgen, dejando su seudónimo  la Pilarica para los foranos que visitan nuestra noble ciudad en las Fiestas Mayores de octubre, cuando mentamos al Club de nuestros amores, solemos saltarnos tan regio calificativo para simplemente decir el Zaragoza, nuestro Zaragoza, rollos societarios tipo Sad aparte, claro.

La fecha clave desde la que podemos confirmar que nuestro equipo adquiere “o recupera” dicho curioso epíteto es el día 30 de marzo de 1951 cuando en Asamblea General Extraordinaria, se aprobaron varias modificaciones de los Estatutos, entre las que destacó el cambio de denominación del Club pasando de ser Zaragoza Club de Fútbol a Real Zaragoza Club Deportivo. Por ello, igualmente, se modificó el escudo del Club, llevando desde entonces la corona real.

Aunque la década de los años 40 del pasado siglo proporcionó más disgustos que alegrías a la afición zaragozista, la gestión del “doctor iberista” Julián Abril Pascual como  presidente y el “tomate” Emilio Ara Bescós como vicepresidente desde el 31 de enero de 1950 en una renovada junta directiva empezó a dar sus frutos. Le dieron personalidad propia al club incluso creando diferentes secciones deportivas, consiguieron una tan impensable como necesaria ampliación de capital, gestionaron una indispensable para la subsistencia del club compra del Campo de Torrero donde se disputaban los encuentros y tras el retorno a segunda división en la temporada 49-50, se logró un cuarto puesto del grupo 1 y en la siguiente 51-52 con una cuantiosa inversión económica en la que Emilio Ara adquirió un enorme protagonismo, fuimos segundos, puesto que se consolidó en una dura fase de ascenso que implicó el retorno del Zaragoza a la máxima categoría del fútbol español.

Cal recordar que tras la proclamación en el año 1931 de la Segunda República fueron abolidos todos los títulos nobiliarios, quitando todos los equipos de España el apelativo Real de su nombre, y toda referencia al mismo -la Corona Real- de sus escudos. Por tanto el Real Zaragoza C.D. “tomate” -que se fusionaría con el Iberia en 1932 para crear el actual club/Sad- pasó a llamarse simplemente Zaragoza C.D., quitando dicha corona de su escudo. Tras el triunfo en 1939 del dictador Franco en la Guerra Civil posterior al Golpe de Estado contra dicha democrática República, en 1947 fueron restaurados todos los títulos con la promulgación de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, a partir de la cual las sociedades y equipos de fútbol españoles también fueron paulatinamente recuperando el título Real en su nombre y escudo, aunque en el caso del Zaragoza hubo que esperar a una reunión de la junta directiva que se celebró previa a la Asamblea extraordinaria de socios compromisarios de 1951, en la que el vicepresidente Emilio Ara solicitó aprovechar el previsto cambio de nombre para incluir el Real, cuestión a la que no se negó el presidente Julián Abril. Ara en la Asamblea siguió defendiendo dicha postura ante la pregunta de un socio de ¿porqué ponemos Real Zaragoza si en España ya no hay monarquía? tuvo la ocurrencia de contestar que aunque en España no haya monarquía Aragón es un Reino, pasemos a la votación, los que estén a favor que levanten la mano. Y con Real que nos quedamos al menos hasta la fecha actual.

Antiguos Reinos aparte, el bueno de Emilio Ara -uno de los mayores terratenientes oscenses, casado con la Marquesa de Arlanza y uno de los mayores benefactores no solo de los “tomates”en sus diferentes nombre sino también de nuestro Real Zaragoza actual- aseguraba ampararse en el derecho de 1922 que había sido otorgado a la Sociedad Deportiva Stádium. Emilio Ara mantenía una cercana amistad con Pedro Díez de Rivera y Figueroa Marqués de Someruelos, gran aficionado al entonces emergente deporte balompédico incluso llegando a ser presidente de la Federación Española de Fútbol entre 1927 y 1931, quien en aquellos momentos ostentaba el cargo jefe de la Casa Real de Alfonso XIII. A través de su intermediación obtuvo algo impensable, con fecha de 19 de Abril de 1922, el Rey de España D, Alfonso XII, accede a la petición de su presidente Fermín Asirón, concedió el título Real a la Sociedad Atlética Stadium, siendo publicado en el BOE dicho consentimiento de la Casa Real Española y pasándose a llamar estos primitivos “tomates” Real Sociedad Atlética Stadium, e incorporando la Corona Real en su escudo. En 1925 cuando los tomates de la RSA Stadium -que era entonces el equipo más poderoso tanto deportiva como económicamente de Zaragoza y Aragón- se fusionaron con el primer Zaragoza F.C. -cuya camiseta era rojiblanca-, como primer equipo zaragozano, querían llevar el nombre de la ciudad, pasaron a llamarse Real Zaragoza C.D. con la misma camiseta roja con detalles blancos, eso sí, con un nuevo escudo circular que incluía la corona real y cambiaron su terreno de juego del Arrabal por el del Zaragoza f,c. el campo de Asalto, debido a que en la Torre de Bruil sí había espacio suficiente para crear un centro Social y una piscina.

Así pues, dicho derecho adquirido al nombre de Real en los felices años 20 sería fundamental pues para nuestro actual tratamiento refirmado en los albores de la década de los 50 con la gestión de Ara, así como que la segunda equipación  sea una colorista zamarra colorada para un equipo que sin duda vale más que un Real, pues con tan escaso valor -como Raquel Meler, Sara Montiel y Corita Viamonte cantaron a ritmo de cuplé-, apenas nos llegaría para comprar a la Violetera de Padilla y Montesinos un ramito pa llevarlo en el ojal.

Yo personalmente prefiero llevar el escudo del león y que siguiendo el  ejemplo de Emilio Ara, los actuales patronos hagan el necesario desembolso económico para crear una plantilla suficiente- como en esos lejanos años 50- capaz de conseguir el retorno del equipo a la primera división española.

Continuará…

Ánchel Cortés.
Productor y Académico de Televisión
Abonado del Real Zaragoza nº 1.170.

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