Vikingos, bretones, normandos y un Tummer especial por 18 pts

Los seguidores de este coleccionable con el que desde las páginas de esta tan necesaria como zaragozista página Aupa Zaragoza.com del universo digital, con ya más de 6800 visitas que me tienen absolutamente sobrecogido, intento humildemente ilustrarles a la traza cultural e histórico-deportiva, recordarán que en el anterior capítulo, insistía en considerarme un mero alumno, pupilo y aprendiz de auténticos maestros del periodismo deportivo, como mi propio jefe en las retransmisiones radiofónicas de los partidos de nuestro equipo, Jesús Zamora y los autores de auténticos manuales de zaragozismo como Gil, Molinos, Bonilla, Ferrer, Lafuente, Ciria y por supuesto mi admirado ex-presidente, campeón y amigo Ángel Aznar.

Ente todas estas relaciones debo destacar sobremanera, el vínculo, que espero se convierta en un evento inquebrantable, con el único presidente al que yo recuerdo haber votado de manera democrática, el ya mentado Ángel Aznar y que no para de sorprenderme gratamente, con continuos ejercicios de generosidad zaragozista como el reciente envío personal, en formato pdf de un glorioso documento que tuvo a gala publicar en conmemoración del septuagésimo quinto aniversario de la fusión / absorción / fundación del equipo de nuestras entretelas, del Real Zaragoza.

Quizás no caleba mentar al prusiano Immanuel Kant al entender que el fundamental texto del bueno de mi tocayo es imprescindible tanto en sí mismo como para sí. Pero sin entretenernos en disquisiciones filosóficas lo que si parece quedar meridianamente claro es que ésta nuestra afición que tanto nos entretiene y embelesa se remonta a un juego llamado “Tsu-Chu” que chinos y japoneses ya practicaban antes incluso de nuestra era, como queda reflejado en un escrito de un tal Li-Ju que vivió 50 años A.C, y que está conservado en el Museo Etnológico de Munich.

Efectivamente queda documentada dicha práctica deportiva que en una versión más cercana se llamó “apporaxis, epyskiros o espikoros” en la Grecia clásica y “haspartum” durante el Imperio Romano, cuando se exportó a tierras francesas y tal como plantea el historiador valenciano de Benimánet Vicente Martínez Calatrava en su gran obra “Historia y Estadística del Fútbol Español”, imprescindible en la biblioteca de cualquier buen aficionado, cabe la posibilidad de que, tras la muerte del rey vikingo de Inglaterra, hijo de Canuto II de Dinamarca y autor de varios edictos legislando en contra de estos juegos por considerarlos brutales y violentos, Haroldo I Harefoot “Pie de Liebre”, sucedido en el trono por su medio hermano Canuto Hardkenut“el Recio”, quien lo mandaría desenterrar de Westminster y que sus restos fueran arrojados a los animales, serían más tarde normandos y bretones quienes implantaran definitivamente en las Islas Británicas la práctica de la muy popular “choûle”o “soule”. tras la llegada al trono de Guillermo I “el Conquistador”. Así pues entre dramas hamletianos el fútbol seguiría creciendo hasta que casi un milenio después la ciudad de Zaragoza viera a Joaquín Grasa vender en La Bola Dorada un balón Tummer especial importado de Londres por 18 pesetas. Continuará…

Ánchel Cortés.
Productor y Académico de Televisión
Abonado del Real Zaragoza nº 1.625.

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