A Satán le sobran seises | La Lupa

Real Zaragoza 0 – 6 Real Madrid

Se ha hablado de supuestos pactos con el diablo desde tiempos inmemoriales y muchos son los casos, en la ficción literaria, del cómic o cinematográfica, en los que se nos informa sobre acuerdos más o menos provechosos entre un ente maligno y un humano. Se dice que Fausto, Jhonny Blaze, Paganini y hasta Spiderman, entre otros muchos, han suscrito acuerdos de éste tipo, que suelen tener daños colaterales importantes.

En el fondo no es tan raro y es hasta comprensible, al fin y al cabo el precio es módico, un alma etérea e intangible, que nadie ha visto nunca, a cambio del disfrute excesivo en vida. Hasta yo mismo me lo plantearía. Un alma me parece un precio más que razonable por ingentes cantidades de sexo, alcohol y rock & Roll y, porque no, puestos a pedir, una extraordinaria longevidad, un apabullante dominio de la guitarra eléctrica y una inagotable cuenta corriente de muchas cifras.

Los 2 equipos que se enfrentaban el domingo en La Romareda han suscrito sus particulares pactos con diablillos de bajo escalafón, puesto que los resultados de ambos son más bien escasos, pero las consecuencias podrían ser funestas, de hecho, probablemente, lo están siendo ya.

Los merengues han pactado con un demonio engreído y payaso que ha trascendido su propio personaje para convertirse en un grotesco caricato endiosado, que se quiere sobremanera a si mismo y esparce su verdad y su miseria antideportiva por donde va. Ese pacto le está costando la antipatía de la mayor parte de los aficionados al fútbol y perder buena parte de los valores que se supone, siempre habían caracterizado a los blancos, convirtiendo al Real Madrid, a día de hoy, en un equipo rastrero, llorón y sucio donde los haya, por mucha calidad que atesore.

Los maños por su parte hemos debido pactar con el maligno más tonto de la clase. Un soriano intrigante y oscuro que mercadea con todo lo vendible y lo invendible bordeando la legalidad, un equilibrista del chanchullo económico que ha llevado al zaragocismo a las más altas cotas de humillación, miseria y desprecio generalizado, y que está acabando con la ilusión de todos, incluso de los más pacientes a base de hacer extraños negocios y operaciones dudosas.

Una vez más el Real Zaragoza se reinventa y vuelve a hacerlo mal. Un montón de fichajes de bajo perfil para rellenar una plantilla en la que ya no quedaba más que vender o exprimir. Una alineación plagada de novedades con el mismo problema de siempre. Somos total y absolutamente inofensivos, no tenemos delanteros y no llegamos al área ni por casualidad, porque en este equipo nadie sabe tratar bien al balón.

Una vez más construimos un equipo deslavazado, sin calidad técnica, sin motivación, sin líderes ni veteranía y sobre todo, nuestro tremendo error habitual, sin pegada y sin gol. Lo de la Romareda del sábado fue una humillación lamentable, fuimos un pequeño utilitario arrasados por un tren de alta velocidad que está a años luz de nosotros en todo y se divirtió a costa de un equipo débil, ramplón y bisoño que por no dar no dio ni una mala patada en todo el partido ni tiró a puerta con verdadero peligro una sola vez.

No sería justo sentenciar a éste equipo cuándo la plantilla está recién configurada y sujeta con alfileres y sobre todo cuándo el rival es infinitamente superior a nosotros. Es lógico esperar a que nos enfrentemos con un rival de nuestro bajísimo nivel para valorar si podemos hacer algo o vamos a pasar otro espantoso año de nervios, mal juego y desesperación.

Y si no llega a ser por Roberto, lo único decente del domingo, nos hubiera caído tal carro de goles que podríamos haber pasado a la historia de la liga y no precisamente para bien.

El problema es, un año más, que no fichamos lo que queremos sino lo que podemos, lo que nos venden o lo que se pone a tiro. Acumulamos muchos hombres en unos puestos y tenemos una evidente y peligrosísima carencia en la labor creativa y anotadora, lo que no es anuncio halagüeño, sino más bien víspera de una nueva tempestad.

Ojala Aguirre pueda conjuntar esta plantilla. Ojala los que ayer faltaron aporten algo más de calidad, ojala venga un delantero y las dantescas sensaciones de la primera jornada se troquen en esperanza… ojala. De lo contario, nos espera otro mal año, la enésima prueba a la que es sometida una afición que ya apenas puede encontrar referencias o lazos de unión en una plantilla de desconocidos.

Ayer, un niño preguntaba a su padre: ¿Cuál es tu jugador preferido del Zaragoza? El padre, con la mirada resignada y el dolor de no poder darle a su vástago un agarradero plausible que le permita cimentar su zaragocismo contestó tras unos dubitativos segundos: Lafita, claro… porque es de casa. Y es que así de cruda es nuestra realidad. No tenemos nada que ofrecer.

Por Gualterio Malatesta

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