Un salvavidas en mitad de la tempestad | La Lupa

Un salvavidas en mitad de la tempestad | La Lupa

Real Zaragoza 1 – 1 FC Barcelona B

Natxo González afirmaba al finalizar el partido que, pese a estar triste por el resultado, se marchaba tranquilo a casa. El preparador zaragocista estaba en su papel, tratando de vender aspectos positivos al pírrico empate logrado, pero sus palabras sonaban a la búsqueda desesperada de un salvavidas en medio de un naufragio, algo a lo que asirse y que proporciona al menos algo de esperanza.

El partido disputado sobre la piscina en la que se convirtió la Romareda el pasado sábado significó un nuevo mazazo para la sufrida parroquia blanquilla. Tras dos semanas escuchando mensajes que trataban de insuflar optimismo tras el desastre de Valladolid, el aficionado zaragocista acudió esperanzado al estadio, preguntándose si el equipo sería capaz de sumar dos triunfos consecutivos aprovechando dos compromisos seguidos en casa. El empate final, por tanto, desmontó esas ilusiones y aumentó la preocupación de la hinchada.

El Real Zaragoza volvió a ser incapaz de lograr la victoria pese a una nueva revolución en el once. La primera parte tuvo tramos de buen juego local, siendo merecedor de mejor suerte y estrellando por dos ocasiones el balón en la madera. Sin embargo, este buen juego no tuvo continuidad en la segunda parte y por fortuna se pudo limitar daños a un empate. Las principales carencias del equipo volvieron a repetirse: falta de pólvora en el ataque e inseguridad defensiva, volviendo a encajar gol.

Sin embargo, en mitad del diluvio, sí existió un detalle para tener cierta esperanza: el papel desempeñado por los canteranos. Todos ellos rindieron a un buen nivel, en la mayoría de casos muy por encima del teórico titular en esa posición. Guti realizó un partido muy completo, coronado con un gran gol. Pombo en la primera parte generó mucho peligro, acabando desfondado en la segunda y obligado a actuar de falso nueve. Lasure estuvo convincente en el lateral, con incorporaciones al ataque interesantes en la primera parte. Delmás erró en el gol y pasó más dificultades que el resto, pero también le tocó sufrir en su banda a un gran jugador como Abel Ruiz sin recibir ninguna ayuda por parte de Papu.

La configuración del centro del campo con Ros, Eguaras y Guti también funcionó de manera aceptable durante el partido, confirmando lo observado en algún partido anterior. El rol de Eguaras, por delante de la defensa, le sienta mejor al equipo que cuando forma pivote con Alberto Zapater.

Este aspecto positivo tiene sin embargo su reverso tenebroso, al dejar en evidencia una mala confección de la plantilla en verano. Esta mala confección de la plantilla puede resultar un enorme lastre para el pretendido proyecto a medio plazo.

La situación del Real Zaragoza es muy complicada en estos momentos. El peligro de descenso es lo suficientemente real como para marcharse tranquilo a casa. Sin embargo, si Natxo González debería dar continuidad a su última apuesta y confiar en que la gente que ha crecido dentro del club actúe como salvavidas dentro de la tempestad.

Por Kicooper.

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