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Por Gualterio Malatesta
Se
acabó de nuevo, sin resultados, sin pena ni gloria,
sin nada que recordar y sin fuerzas para protestar. Y supongo
que, no tardando mucho, volveremos a empezar en este estúpido
e insípido carrusel en el que se ha convertido el
devenir del real Zaragoza.
La
parálisis permanente se ha apoderado de todos y cada
uno de los estamentos del club y todo lo que le rodea acaba
contagiándose de esa apatía, de esa ausencia
de reacción a los estímulos. Si no fuéramos
una sociedad anónima deportiva y fuéramos
una sociedad civil, cualquier historiador o sociólogo
podría determinar, sin mucho esfuerzo, que estamos
listos para la llegada del salvador de la patria. Somos
el caldo de cultivo ideal para la aparición del Mesías
dictatorial. Porque ya no somos nadie, ya no tenemos personalidad.
Un rebaño de ovejas tendría más criterio
y más nivel de exigencia. Unas palabras atribuidas
a Giullio Andreotti reflejan exactamente nuestra situación:
“gobernar no consiste en solucionar problemas sino
en hacer callar a los que los plantean”
El
club destila blandura por todos sus poros. Los jugadores
claman a los cuatro vientos lo “injusta” que
es su vida. Esta misma semana hemos asistido atónitos
a la rajada de Movilla, sin reacción desde el club,
la prensa o la afición. Hoy mismo, Oscar critica
a la afición que le pitó ayer. Ya ven ustedes.
Pobrecillo. Que injusticia. Cani pide millones sin cuento
por 8 ó 9 asistencias y tres goles. Barra libre para
declaraciones egocéntricas y absurdas. Aquí
el primero que llega es el cura y oficia la misa.
La
directiva es sorda e impasible. Permanece amarrada a su
retahíla de excusas en las que el mundo es culpable,
asida a la mala suerte, a la falta de ayudas, a la precaria
situación económica que se reserva celosamente
y a la que nunca permite el acceso. Tenemos una enorme deuda.
Palabra de Solans, te alabamos Señor.
La afición no opina, sumida en el letargo que se
lleva una decena de años amasando. La permanencia
en primera está bien, al fin y al cabo ya quisieran
otros tener nuestra historia y con tener opciones de ganar
una Copa al lustro, misión cumplida. Se conforma
con las acusaciones cronológicamente personalizadas.
La culpa la ha tenido Rojo, Lillo, Costa, Marcos Alonso,
Víctor Muñoz, Drulic, Esquerdinha, El negro
Martínez o la apatía de Oscar... Pero no pasa
nada. Nunca pasa nada.
Y
es que parece que todo nos da igual. Nadie reacciona ya.
George A. Romero podría rodar en la Romareda el Amanecer
de los muertos vivientes IX parte y no necesitaría
extras. Hay más de 30.000 cuerpos sin alma cada domingo
asistiendo al insoportable esperpento en el que hace ya
años se ha convertido el Real Zaragoza.
Pardeza
en sus vacuas declaraciones periódicas vuelve a no
decir nada, pero apuntala el concepto. Somos un club con
enormes problemas económicos y nadie pide explicaciones.
El que avisa no es traidor. No podemos hacer nada porque
no tenemos dinero, porque no somos nadie.
Que
cambien el león del escudo y pongan a Winnie de Pooh,
mucho más dulce, más blando, más acorde
con la apatía infantiloide y conformista que rodea
al Zaragocismo.
Pero
no puede ser. No podemos dejarnos morir. Tiene que restar
el vigor suficiente para dar un pataleo, para clamar que
no queremos que el sueño de paso a la muerte y que
ya no queda despertar posible. Hay un pequeño paso
entre la manipulación y el engaño, pero debemos
ser capaces de reaccionar e impedir la impunidad de los
aprendices de estafadores.
Queremos
claridad en las cuentas de la Sociedad. Queremos saber porque
generamos una millonada de deuda al año. Queremos
saber porque los ingresos de los traspasos no sirven para
paliar la deuda, queremos saber porque este equipo no funciona,
porque no podemos salir del agujero negro en el que nos
ha sumido la actual directiva. Basta ya de rebozarnos en
nuestra miseria y de buscar excusas que mantengan la parálisis
creada.
No me creo que tras el traspaso de Villa y Galletti, tras
las taquillas de Copa de este año, tras la posible
recalificación, tras la creación de la TV
autonómica, tras la escasez de fichajes, sigamos
igual que estábamos. Simplemente me niego a que me
sigan tomando el pelo. No puede ser verdad que sigamos generando
deuda sin más explicación, que cada euro en
positivo que entra genere dos en negativo, que esto no tiene
remedio y que “somos lo que somos” y punto.
El
discurso de prestidigitación se termina. Ya no cuela
y si no aclaran las dudas estaremos legitimados para empezar
a llamar mentirosos a los manipuladores. Porque las verdades
impuestas y sin argumentos no se sostienen. Debemos empezar
a plantear si la concatenación de errores y desastres
no tienen responsable. Empezar a preguntarnos porque todo
lo que está funcionando en otros lares fracasa aquí.
Nadie nos ayuda, pero quizá debemos empezar a cuestionarnos
si somos capaces de pedir esa ayuda, si tenemos habilidad
para lograr esos apoyos, o si el problema no es el propio
club.
La
eterna excusa ha sido que este equipo potencia el discurso
empresarial frente al proyecto deportivo pero eso ya ha
dejado de ser aceptable, porque cómo discurso empresarial
es un proyecto fracasado, un desastre aún mayor que
el deportivo. Y mirar a derecha e izquierda mientras nos
consumimos en nuestro autismo no va a salvarnos. Hagan algo
y háganlo ya. Reaccionen, exijan, expliquen, argumenten,
pidan apoyos, despierten a sus Zombis. Muchos miles de personas
estamos ahí y no pueden ningunearnos y engañarnos
para siempre. Queremos saber la verdad, queremos claridad
y dejen de apelar a nuestro corazón. Basta de excusas.
Por
cierto, ayer salvamos la categoría. Fantástico.
Un añito más de algarabía en los mundos
de Yupi. Y van 3 años seguidos desde que volvimos
a primera. Que maravilla. Y esta vez nos han sobrado hasta
jornadas... A ver si nos dura y conseguimos salvarnos un
par de temporadas más antes de volver a descender.
No todo el mundo tiene la suerte de tener un equipo en primera
división.
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