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Por Jeremy North
“Abierto
hasta el Amanecer” es una película curiosa.
La dirección es del mejicano de Tejas Robert Rodríguez,
pero la presencia del genial Quentin Tarantino como hacedor
del guión y como actor definen la película
con su aroma sanguinolento y retorcido. La historia que
nos cuentan Rodríguez y Tarantino está partida
en dos y con los mismos protagonistas como lazo de unión:
en su primera parte es una típica y lograda historia
de secuestro de una familia por parte de dos malhechores
escasamente escrupulosos, y la segunda, que comienza justo
cuando llegan los protagonistas a ese club-pub sarnoso que
se llama “La Teta Enroscada”, es una historia
de monstruos sádicos, propia del cine gore. Nos vendieron
dos películas de mediometraje en un largometraje.
En el partido de ayer, el Real Zaragoza realizó un
supuesto mediometraje para nominación a los “Goya”
(somos españoles…), pero como en Liga se suelen
preparar largometrajes se quedó en un bodrio inaguantable.
El Villarreal nos recibió en plena crisis: eliminado
de la Intertoto, con desgraciadas lesiones de jugadores
importantes y con un solo punto en tres partidos y sin goles
a favor. En la primera parte el Real Zaragoza ahondó
en la herida castellonense, se plantó resuelto en
el césped, con un Zapater inmenso que controló
a Riquelme, con un Aimar genial en su relación con
el balón y sus compañeros y con Sergio García
inspirado y creando la confusión en la defensa local.
El gol de Aimar fue una muestra de talento combinativo y
salvo unos diez minutos de confusión tras la apertura
del marcador en los que el Villarreal intentó equilibrarlo
con prontitud, el dominio fue zaragocista, y sólo
el desacierto de Aimar y Ewerthon impidió que se
finiquitase el partido antes de llegar al descanso. En el
primera parte vimos al mejor Real Zaragoza de la temporada.
Y en la segunda parte vimos al peor. La lesión de
Diogo y los movimientos de Víctor Fernández
para sustituirlo fueron decisivos para el terrible funcionamiento
del equipo. Zapater abandonó el mediocentro y pasó
a la derecha, colocando a Movilla en el centro y Ponzio
en el lateral derecho: desastre total. Riquelme quizás
esté depresivo, pero no le puedes dejar un metro
para que se mueva porque su destreza para manejar el balón
y el tiempo del partido es única en el fútbol
mundial. Movilla no lo vio en toda la segunda parte, a diferencia
de Zapater, y el Villarreal, que también decidió
presionar mucho más arriba para que la salida del
balón de nuestro equipo procediese de los defensas,
dominó a placer y sin traba alguna. El “malvado”
Cani abrió la lata y Forlán, con un disparo
afortunado con la tibia, dio la vuelta al marcador, mientras
no existían noticias de los nuestros en el césped,
con una actitud escasamente vital para buscar un resultado
mejor. La infantil mano de Gaby Milito, flojo toda la tarde,
propició su justa expulsión y el tercer gol
del Villarreal. Horrible desenlace y derrota dolorosa.
Hasta este partido se había visto a un equipo alegre
y ambicioso, con un juego ofensivo letal y con una defensa
segura, pero existían serias dudas sobre el sistema
de contención en el mediocampo. Desgraciadamente
este partido ha resuelto esas dudas y para mal. El sistema
de rombo que presenta Víctor es muy interesante siempre
que exista compromiso defensivo en los cuatro jugadores
que lo componen, pero en el equipo titular actual sólo
Ponzio y Zapater tienen ese valor y deben multiplicarse
para contener al centro del campo rival, en especial Zapater,
único jugador con capacidad de robar balones y distribuirlos
convenientemente. Jugar con un sistema ofensivo es una apuesta
arriesgada, pero en ocasiones y según la marcha de
los encuentros es preciso reforzar el sistema de contención
y el doble pivote puede ser una solución en muchas
ocasiones.
El equipo está en formación y la paciencia
es una virtud que utilizada convenientemente puede dar unos
frutos estimables, pero el caso es que llevamos dos partidos
fuera de casa en donde la blandura y el escaso saber estar
nos ha llevado a la derrota. Un equipo se hace grande cuando
saca los partidos complicados con oficio y hasta ahora no
tenemos noticias de ese “oficio” y eso es muy
mala señal.
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