por
Poyet11
Cuando una persona es secuestrada
y se exige por ella un rescate, lo primero que hacen los
negociadores es reclamar una "prueba de vida",
algo que demuestre que la persona desaparecida sigue viva
y que existe intención de mantenerla con vida si
se cumplen las condiciones establecidas. Agapito hace mucho
tiempo que tiene secuestrado al Real Zaragoza y el equipo
permanecía desaparecido de los terrenos de juego,
pero al menos ahora nos ha dado pruebas de que sigue vivo.
Los primeros indicios de mejora aparecieron ya en los partidos
contra Getafe y Levante, donde sacamos sendos empates que
se antojan escasísimos para la necesidad que tenemos,
pero que supusieron un avance con respecto a la larga racha
de derrotas que les precedieron. En el Bernabéu volvimos
a perder, pero conociendo de antemano la enorme dificultad
que encierra la empresa de ganar en el feudo del todopoderoso
Real Madrid con un equipo hundido en la clasificación
liguera, por fuerza debemos detenernos a analizar otros
aspectos del partido, más allá del resultado.
El Real Madrid acababa de ser eliminado de la Copa por su
archienemigo, el F.C. Barcelona, y aunque habían
dejado buena imagen, creo que nadie puede dudar de que su
intención fuese conseguir una victoria cómoda
en su estadio frente al colista de Primera División
para evitar cualquier asomo de duda entre los suyos y mantener
o ampliar la distancia con los culés en la lucha
por el Campeonato de Liga. Sin embargo, se encontraron con
un rival incómodo. El Real Zaragoza saltó
al campo con una buena disposición táctica,
con mucho ímpetu en la presión y, lo que es
incluso mejor, con una aceptable circulación de balón,
algo que no habíamos visto desde.... desde... ehhh...
no me acuerdo. Y este trabajo pronto dio sus frutos con
un gol de Lafita que nos hizo recordar la gesta del año
pasado y soñar con una nueva victoria en el Bernabéu.
Pero si es lícito soñar, es obligado ser realista.
Este Zaragoza es peor que el del año pasado y este
Madrid es mejor. Y aunque los nuestros opusieron una notable
resistencia, Kaká consiguió el empate antes
del descanso. Tras la reanudación, el Madrid puso
una marcha más, y quizá nosotros una menos,
y nos ganó merecidamente, polémicas arbitrales
aparte. Sin embargo, nuestro equipo nunca bajó los
brazos, lo que para mí es la prueba más palpable
de que sigue con vida.
Por supuesto, ahora hace falta que esta imagen que vimos
en el Bernabéu no sea engañosa y que esta
misma garra y este mismo trabajo se vean en otros campos
y contra otros rivales que no motiven tanto. En esta segunda
vuelta que tenemos por delante ya no caben más análisis
que los de los puntos (salvo contra el Barcelona y poco
más), porque nuestra necesidad es extrema.
Para empezar, es imprescindible conseguir la victoria contra
el Rayo, para que este tímido comienzo de reacción
no se quede en una buena imagen inútil. Y para conseguir
victorias, es necesario reforzar la plantilla. Jiménez
bien que lo sabe y bien que lo dice claro. Y Jiménez
sabe lo que dice y lo que hace. Su mano ya se nota en el
terreno de juego. Pero sin jugadores, no podrá hacer
milagros. Si hemos mejorado en el centro del campo es porque
han llegado dos fichajes en esa posición como Djumovic
y Apoño. Y no deja de ser significativo que Lafita
marcase a pase de Aranda, otro recién llegado para
la delantera. Sin olvidar la sustitución del inepto
de Juárez por el defenestrado Obradovic que ha permitido
mejorar ambos laterales, con el serbio en el izquierdo y
Lanzaro en el derecho.
Agapito, que mantiene secuestrado al Real Zaragoza sin siquiera
establecer los términos de su rescate (nadie sabe
si realmente quiere marcharse y en qué condiciones),
nos dio una prueba de vida en el apartado económico
con la Propuesta Anticipada de Convenio, pero ha tardado
mucho en dárnosla en el apartado deportivo y quizá
sea ya demasiado tarde para que la entidad secuestrada pueda
continuar viva en la Primera División.
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