Dicen que después
de la tormenta siempre sale el sol. La
Liga regresa una jornada más a
La Romareda, aunque en nuestro caso tras
la tormenta-tifón-tsunami-terremoto
(todo junto y bien mezclado) de Mallorca
ni ha llegado la calma a la sede del club,
ni la luz del astro rey parece que ilumine
demasiado las mentes pensantes que dirigen
el rumbo de la entidad, ni parece claro
que el partido del sábado vaya
a servir de pistoletazo de salida para
empezar a avanzar posiciones en la carrera
de la Liga.
Nuestro rival no es precisamente el mejor
que nos podemos encontrar de frente. El
Athletic Club no empezó demasiado
bien la competición liguera pero
a día de hoy parece haber metido
la directa y tampoco anda mal en la Europa
League donde junto al Werder Bremen han
conseguido convertir su grupo en cosa
de dos.
El Athletic llega a La Romareda después
de haber perdido en casa contra el Valencia
1-2, aunque los números conseguidos
en su último partido a domicilio
hacen que cualquier alegria caiga directamente
a los pies ya que fue capaz de golear
1-4 al Almeria, escuadra que actualmente
ha conseguido los mismo puntos que nuestro
equipo. Y es que los números del
Athletic fuera de San Mamés no
son nada malos, todo lo contrario, asustan
bastante: tres victorias (ante Xerez,
Racing y Almeria) y un empate (contra
el Valladolid) dan muestra de su fortaleza
a domicilio, una fortaleza ganada a base
de ser un equipo duro, rocoso y con las
ideas bien claras, la filosofía
que Caparrós quiere para sus equipos,
luego las individualidades de Llorente,
el gran estado de forma de Susaeta y el
aire fresco de Muniain que ha irrumpido
en la liga como si fuera un toro, hacen
el resto.
Y en la otra cara de la moneda se encuentra
nuestro Real Zaragoza, donde todo son
dudas y no hay nada claro, más
bien se ve todo opaco. No se sabe si Marcelino
está cuestionado o no, no se sabe
si la defensa va a fallar más que
el último partido o no, no se sabe
si la vuelta de Arizmendi servirá
para desatascar la empanada monumental
que hay en ataque o no, y es que, cuando
todo empieza a fallar y se abren vías
de agua por toda la cubierta del barco
del zaragocismo no se puede estar seguro
de nada, y mucho menos de la victoria
en este próximo partido.
Desde Bilbao se tiene claro que es una
oportunidad idónea para puntuar
ya que pueden sacar provecho de ese nerviosismo
del que antes hablaba para puntuar como
bien lo indica Orbaiz en sus últimas
declaraciones. El partido también
se vivirá con el morbo de ver en
acción a Ander Herrera, pieza codiciada
por el Athletic desde la temporada pasada
donde los bilbainos efectuaron dos ofensivas
por ficharlo que terminaron sin éxito.
Ahora todo eso ya quedó bastante
atrás ya que una nueva joya emerge
de la cantera de Lezama: Iker Muniain,
y es que, por lo visto, la esperanza del
Athletic la tenian en su propia cantera
y casi no se dan cuenta. Habrá
que tener mucho ojo con este jugador y
no solo de cara a este partido si no con
vistas al futuro del fútbol nacional.
La fórmula del juego del Athletic
no diferirá en exceso de la que
nos hizo tragar hace dos semanas Osasuna
y todos vimos que bien nos sentó
esa medicina, la única duda que
queda por despejar es descubrir si nuestros
jugadores se han provisto del antídoto
adecuado esta vez.
Que haya suerte... la necesitamos.