Duelo
de urgencias el que se
vivirá mañana
en Pucela, entre un Real
Valladolid muy necesitado,
con un entrenador que
acaba de aterrizar en
el banquillo y un Real
Zaragoza que espera no
tropezar tras sus dos
victorias seguidas y anhela
cosechar un triunfo que
hunda todavía más
al cuadro pucelano y le
permita poner tierra de
por medio con la Segunda
División.
No será un encuentro
fácil para los
de José Aurelio
Gay. Es toda una incógnita
cómo planteará
el duelo Onésimo,
aunque lo más probable
es que, como él
mismo ha asegurado, el
Valladolid quiera tener
el balón. De esta
manera es muy posible
que Onésimo plantee
un centro del campo muy
fuerte físicamente,
tratando de ahogar la
zona de creación
del Real Zaragoza.
Pero los de José
Aurelio Gay tienen ante
sí una oportunidad
única para comenzar
a salir de la quema. El
Valladolid es el tercer
peor equipo en casa, donde
sólo ha sumado
once puntos, gracias a
cinco empates y dos victorias.
Sólo Racing de
Santander (nueve puntos)
y el colista Xerez (ocho)
tienen peores guarismos.
Eso sí, hay que
reconocer que salvo frente
a los grandes (Barcelona,
0-3; Atlético,
0-4; y Valencia 2-4),
el Valladolid siempre
vendió cara la
derrota.
El conjunto pucelano
acude a la cita con varias
bajas importantes en su
once inicial. No podrán
vestirse de corto Sisi,
Jacobo, Álvaro
Rubio, Marcos y Canobbio,
a quien se le ha practicado
una resonancia magnética
que confirma que sufre
una abulsión en
el aductor derecho. El
uruguayo estará
alrededor de quince días
de baja. Aunque la evolución
de Marcos y el exzaragocista
Álvaro Rubio es
muy positiva, no se reincorporarán
al trabajo de grupo hasta
la semana que viene. Todos
ellos estaban siendo importantes
hasta el momento de sus
respectivas lesiones.
De esta manera habrá
que vigilar especialmente
al brasileño Diego
Costa, que ya lleva seis
goles en la temporada
de su debut en Primera,
y a Medunjanin, que ha
recuperado la titularidad
con Onésimo y estará
deseoso de demostrar la
calidad que lleva en sus
botas. También
es una incógnita
el rendimiento de Asier
del Horno, que quiere
recuperar en Pucela el
buen tono que le llevó
a estar considerado como
uno de los mejores laterales
izquierdos de Europa.
El Real Zaragoza también
debería saber jugar
con la ansiedad de su
rival. Si aguanta los
primeros 25 minutos sin
encajar un gol, dominando
y/o adelantándose
en el marcador, Pucela
puede convertirse en un
infierno… para su
propio equipo.