Federico Jiménez Losantos

jimenezlosantosNacido en Orihuela del Tremedal, Teruel (1951).

Periodista y autor literario (ensayos). Varios premios periodísticos.

Director y presentador del programa radiofónico “La Mañana”, de la cadena COPE y columnista del diario El Mundo. Copropietario, editor y colaborador del diario digital Libertad Digital.

Así escribía en su columna diaria acerca del famoso 1 a 5 en el Bernabéu:

Yo, además, estaba en el lugar del siniestro la noche de autos. Y como es probable que, por muchos años que viva, no tenga otra oportunidad de comentar cómo mi equipo, el Zaragoza, le metió cinco goles al Real Madrid en el Bernabéu, permítanme que me abone a la tregua futbolera. En cuanto testigo y parte debo, además, precisar algunos extremos que se han dicho sobre el partido, que se están publicando en los medios de comunicación y que no responden en absoluto a la realidad. Precisemos, pues.

Para empezar, no es cierto que el Zaragoza hiciera un gran partido. Ya me gustaría a mí poder decirlo, pero no. Sólo en defensa estuvimos superlativos. El regalo de Juanmi a Raúl y a los madridistas en general, debe entenderse como un obsequio navideño de los zaragocistas al gran delantero de la selección nacional en estos momentos de tribulación. Pero en nuestro centro del campo sólo funcionaban las asistencias defensivas. Creación, poca. El balón iba de atrás a Juanele, que es por sí solo una línea, menuda pero completísima. Y de la línea, al bingo: Milosevic. Pero Seedorf no juega, que yo viera el sábado, en ningún equipo. Guti es un buen pasador hacia atrás. A Savio lo sujetamos y a Morientes y Raúl sólo se les veía al sacar de centro.

La verdad ante todo: el Zaragoza no fue para tanto. Teniendo ese equipo enfrente, quiero decir delante, cualquiera puede meter cinco. En rigor, que no cayeran ocho debería ser motivo para que ningún abejorro cobrara la prima. No se puede perdonar tanto. Luego, el presidente del Madrid ni lo agradece. Total, porque va perdiendo tres a cero, coge el tío y se va del palco. Si nos fuéramos todos cuando nos meten tres, adiós fútbol. ¿Se fue el inolvidable señor Solans cuando nos goleó el Madrid en La Romareda? Desde luego que no. A los zaragocistas nos hubiera parecido fatal. Lo importante en el deporte, como en la política y en la vida, es saber perder sin echarse al monte.

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