Buscando desesperadamente a Moisés | La Lupa

Murcia 1 – 1 Real Zaragoza

Tras el afortunado y poco brillante empate en La Condomina, el Zaragoza ya camina en tierra de nadie; el partido del domingo tuvo los mismos ingredientes a los que nos tiene acostumbrados el equipo este año: inconsistencia, fallos defensivos, goles tontos encajados, indolencia de algunos, torpeza de otros y sensación permanente de tener un conjunto mediocre en situación de hacer permanentemente el ridículo. A pesar de que haya jugadores que no se acaban de enterar, ya no cabe recurrir al tópico de las matemáticas para hablar de utópicos ascensos y aunque aún cabría una combinación maldita, todo hace indicar que acabaremos la temporada sin más sobresaltos. Me da cierta vergüenza que el domingo respiré tras ver los resultados propios y extraños, y es que resulta de lo más triste comprobar cómo podemos caer en la tentación de darnos por satisfechos tras ver como Agapito Iglesias ha conseguido dejar al real Zaragoza en la posición más baja de sus últimos 60 años de historia, convirtiéndole en un equipo más de la zona media baja de la Liga Adelante.

En años anteriores, tras cerrar la campaña comenzábamos con la noria ilusionante –frecuentemente también ingenua- de elucubrar sobre la siguiente temporada, comenzaban los rumores de altas y bajas, las especulaciones sobre el entrenador y las esperanzas de tiempos mejores … esta vez hemos pasado de la expectativa al miedo, y lo que ocupa las ansiedades del zaragocismo es saber si el club va a seguir vivo o el de Navaleno consumará su estropicio llevándonos a la nada. Ya no podemos hablar de preparar el regreso a primera como meta inmediata y única, sino de cruzar los dedos para que alguien aporte el dinero salvador y asumir que de seguir vivos -¡toquemos madera!- ya no seremos ni siquiera los gallitos de segunda, sino un equipo que parte del abismo para iniciar un largo camino de reconstrucción.

El lunes se cumplieron 8 años de la llegada de Agapito Iglesias al Zaragoza, años en los que con el club de nuestros amores se pueden elaborar alegorías véterotestamentarias , pues da la impresión de que sometidos a crueldades faraónicas hemos terminado sufriendo toda clase de plagas, y tras ser sometidos a la esclavitud de tahúres, mafiosos y especuladores, nos vemos abocados a emprender una larga travesía del desierto. Desgraciadamente, para este viaje aún no hemos encontrado nuestro particular Moisés –el que llegó el pasado verano era de pega- y nos hemos convertido en un pueblo desolado y abrumado por un maltrato continuo y recalcitrante. Dicen que no hay mal que cien años dure, y ya va siendo hora de que empiece a verse alguna luz. Nos resignamos a seguir pendientes del Alcorcón, la Ponferradina y el Lugo, a organizar viajes a Soria y a Albacete, a que sea el Eibar el gallito, a enfrentarnos a los filiales de quienes hace unos años se ponían nerviosos cuando eran nuestros rivales, … pero no estamos dispuestos a contemplar un año más tanta miseria y tanta humillación.

El domingo tuvo su momento grato; el filial consiguió el ascenso a 2ª B tras un año de records y juego brillante. Es de agradecer que estos chavales, la mayoría de la tierra, hayan demostrado que todavía quedan quienes son merecedores de lucir la camiseta con el escudo del león. Los nombres de Tierno, Tarsi, Adán Pérez, Esnaider, Meseguer, … son la esperanza que nos queda, ojalá sean la base del renacimiento del equipo, quienes nos lleven a la tierra prometida.

Por Falçao

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