Si, yo soy del Real Zaragoza

Se acabo. La temporada 2014/2015 ha llegado a su fin. Fin que todos conocemos y que, por desgracia, todos estamos padeciendo.

No voy a entrar ahora en sí tal o cual jugador debe seguir, si el entrenador se tiene que ir o que proyecto deportivo es más adecuado. No es el momento. A lo mejor entro de aquí a unos días. Pero ahora es momento de reflexionar un poco a nivel personal. De mirar dentro de nosotros.

El palo de hoy ha sido muy grande. El fútbol es un deporte que a veces puede ser cruel. Eso lo sabemos todos desde siempre. Aunque no por ello nos quite la cara de tontos que se nos ha quedado después del partido de hoy.

Para mayor crueldad el equipo ha caído posiblemente cuando mejor estaba. La semana pasada todos nos echábamos las manos a la cabeza de asombro y alegría al ver la espectacular remontada que se producía ante el Girona y el miércoles disfrutábamos y nos esperanzábamos en la ida de este play off que ha terminado como ha terminado. Cosas del fútbol. Que rápido hemos pasado de la alegría a la tristeza. Y es que, el fútbol es así.

A raíz de la remontada en Girona el zaragocismo ha vuelto a impregnar Zaragoza. Ese ambiente que se crea cuando hay ilusión por el Real Zaragoza. Ese hálito de ilusión, de optimismo y de alegría impregna la mayoría de los rincones de la ciudad. Días en los que se habla de fútbol en todos los sitios. Donde se vuelven a ver camisetas, banderas y bufandas. Días en los que el zaragocismo se respira con por todos todos los sitios.

Pues bien. No es en esos días si no en días como hoy. En momentos como el de ahora. Cuando uno tiene que mirar dentro de sí mismo para mirar al frente y decir “Sí, yo soy del Real Zaragoza.”

Yo soy zaragocista. Zaragocista. Una palabra que puede decir tantas y tantas cosas. Siempre lo he sido y siempre lo seré. He vivido de todo. Momentos buenos buenísimos y momentos malos malísimos. He gozado como un niño y me he preguntado muchas veces “¿Pero cómo yo he podido aguantar algo así?”. Pero siempre he estado ahí. Nunca he dudado de lo que soy ni de lo que pienso.

Ahora. Ahora y no la semana pasada ni dentro de varios días o meses quien sabe es momento de decir “Si, yo soy del Real Zaragoza”. Ahora, cuando peor están las cosas es el momento en el que uno se tiene que reafirmar en lo que es y sacar el orgullo. Ahora hay que pegar el puñetazo en la mesa y decir “Soy zaragocista y me siento orgulloso de ello”. A lo mejor no te supone tantas alegrías como los aficionados de otros equipos. A lo mejor te decepcionas más a menudo que los otros. Pero el zaragocismo, si es de verdad (y no del que solo entiende de ranchos y entradas a cinco euros), es algo puro y autentico. Cosa que a lo mejor muchos aficionados de otros equipos (en especial de los dos más importantes de España) no pueden decir.

Pero todo este zaragocismo que hemos vivido estos días no puede quedarse en el olvido. No puede caer en saco roto. Ahora, después de muchos años de algo incalificable, hemos tenido ilusión. ILUSIÓN. El motor que mueve el fútbol. Y por muy gordo que haya sido este palo (que lo es) no puede caer todo en el olvido. Como un momento pasajero que duro unos días y luego se dilucido.

El zaragocismo ha sufrido lo que no está escrito. De hecho ha estado a punto de ser únicamente un recuerdo en la historia de la ciudad. Pero de estos días se tiene que sacar algo bueno. Se tiene que dar un empujón, una inyección para que vaya a más. Reconozco que en los momentos malos es muy difícil que crezca pero me daría mucha pena que quedase lo que hemos vivido estos días en agua de borrajas.

Habrá que ver también que pasa con todas esas personas que hicieron largas filas la semana pasada en La Romareda cuando durante el año hemos estado bastante poquitos. No me meto en la vida de nadie ni considero más o menos zaragocista al socio del que no lo es. Pero tengo muchas dudas de que muchos de esos vayan a estar. Sencillamente porque nunca han estado. ¿Maquinita de medir zaragocismo? Que cada cual piense lo que quiera. Pero creo que lo he dejado bien claro y de ellos y solo de ellos depende que cambie de opinión si veo cambios en sus actitudes.

Ahora hay que estar con el Real Zaragoza. Nos gustará más tal entrenador o tal jugador, nos gustará menos, seremos críticos con ciertas cosas (que debemos de serlo) o nos dejaremos seducir por la ilusión que se puede dar… mil cosas. Pero ahora es el momento de estar con el equipo.

Yo sigo, ¿Y tú?

Por Cuñao.

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