Radiografía perfecta | La Lupa

Radiografía perfecta | La Lupa

Real Zaragoza 2 – 2 RCD Mallorca

El Real Zaragoza es ahora mismo un enfermo en una situación preocupante. Lucas Alcaraz lleva ya cuatro partidos tratando de encontrar la cura, sin acabar de dar con la tecla. Sin embargo, el partido del pasado sábado constituye una radiografía perfecta del cuadro blanquillo, que permite vislumbrar perfectamente tanto el mal que le afecta como el tratamiento a prescribir.

El primer tiempo del partido del sábado fue un compendio perfecto de todo lo que está funcionando mal este año: falta de concentración, falta de contundencia y poca creación. Los jugadores blanquillos vagaron como alma en pena en un primer periodo atroz que amenazó con sepultar cualquier esperanza que hubiera brotado en Tarragona.

Los dos goles bermellones son fruto de una falta de concentración alarmante. En ambos casos desatenciones en el marcaje provocaron situaciones de remate muy sencillas para el rival. Estas desatenciones en el marcaje no son de recibo en fútbol profesional, y menos aún en los primeros minutos de partido. El Real Zaragoza prácticamente salió perdiendo de vestuarios.

Relacionado en cierta medida con lo anterior, en este primer periodo el Real Zaragoza rara vez ganaba un duelo individual y en ambas áreas pecaba de una falta de contundencia inadmisible, dando la sensación de equipo entregado y carente de fe.

La falta de creación de fútbol también fue patente en este primer tiempo, con un Eguaras poco lúcido y participativo. Rara vez se logró conectar con Pombo y Álvaro Vázquez, los únicos que lograron generar alguna situación de peligro.

Una vez realizado el diagnóstico de la enfermedad en base a este primer tiempo, lo sucedido en la segunda parte es clave para vislumbrar dónde está la cura de este Real Zaragoza. Los cambios introducidos por Lucas Alcaraz, así como el cambio del equipo en intensidad y concentración, permitieron ver los mejores minutos del Real Zaragoza desde la lejana tarde del Tartiere.

En la Segunda División el aspecto físico es fundamental, y en ese sentido tanto Benito como Igbekeme elevaron mucho el nivel. El Real Zaragoza fue más intenso, la presión más elevada y el Mallorca ya no pudo jugar tan cómodo. Por otro lado, el mismo Benito y Marc Gual afilaron a un equipo que se había mostrado inocente en la primera parte. El atrevimiento de ambos permitió generar más situaciones de peligro, además de mostrar más atrevimiento a la hora de lanzar a puerta.

El empate logrado, escuálido en lo numérico, puede ser muy valioso si se sabe interpretar. La segunda parte proporciona información valiosa para reconstruir un equipo que emitía buenas sensaciones.

Lucas Alcaraz debería tener ya claros qué jugadores están ahora mismo en el nivel físico y mental que requiere competir en Segunda División para salvar la categoría. No es tanto una cuestión de sistema como de estado de forma y control de las emociones. Por otro lado, la plantilla debería aprender del pasado sábado que con la determinación adecuada pueden ser un torbellino, mientras que sin ella son tremendamente vulnerables.

La visita a Alcorcón, actual líder, se presenta como una importante prueba de nivel. Puntuar en el complicado campo alfarero, sobre todo si se observa continuidad con la segunda parte del sábado pasado, sería un espaldarazo al equipo de cara a abandonar las catacumbas de la clasificación y ponerse en el rumbo adecuado para lograr los 50 puntos.

Por Kicooper.

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