Gual como metáfora | La Lupa

Gual como metáfora | La Lupa

Córdoba CF 0 – 3 Real Zaragoza

La cara a medio camino entre la felicidad y la incredulidad del propio Marc Gual al anotar sus goles es el resumen perfecto del partido del Real Zaragoza en Córdoba. En un partido atroz del cuadro aragonés, la resurrección goleadora de Gual fue un salvavidas al que aferrarse para acabar ganando el partido con cierta holgura. Los tres puntos, sumados a una jornada de resultados propicios, otorgaron un colchón de siete puntos sobre el descenso que permite mirar al futuro con cierto sosiego.

El protagonista del partido funciona como perfecta metáfora de la temporada del Real Zaragoza. Marc Gual empezó el año dejando muy buenos detalles: se trataba de un delantero con mucha movilidad, que asociaba bien con los compañeros y generaba continuo peligro. Pese a su falta de puntería, los primeros partidos fueron esperanzadores.

Sin embargo, todo empezó a torcerse cuando la falta de definición se hizo casi permanente. Todo lo que funcionaba fuera del área se convertía en ofuscación dentro de la misma. Esta ofuscación es la misma que ha padecido el equipo en ambas áreas, lugar donde de verdad se define la suerte de los equipos. Así como Gual perdía todas las virtudes en el momento y lugar definitivo, lo mismo sucedió con el equipo.

Gual fue mostrando progresivamente síntomas de nerviosismo, llegando a parecer desquiciado en más de un partido. Así como Gual, el Real Zaragoza también se desquició, tanto en el campo como en la grada. El equipo se descomponía y la decisión tomada desde la directiva, la contratación de Alcaraz, fue un volantazo muy difícil de entender.

Los pocos goles de Gual han sido esporádicos momentos de brillantez, como su tarde ante el Mallorca o el último partido ante el Córdoba. En esos momentos, Gual mostró que hay en él capacidad y calidad para ser un buen jugador en Segunda División y que las malas decisiones sobre el campo, así como la mala gestión emocional de su sequía, le han privado de realizar una temporada notable. Asimismo, el Real Zaragoza ha tenido momentos de brillantez, como la tarde de Oviedo o los primeros partidos tras la llegada de Víctor Fernández, que muestran que había mimbres para estar mucho más arriba en la tabla si no se hubiera gestionado tan mal las vicisitudes del año y, como en el caso de Gual, hubiera acompañado algo la fortuna.

El triplete del pasado domingo fue un gran alivio tanto para Gual como para el Real Zaragoza. Ante ambos se abre ahora la posibilidad de cerrar el año con mayor tranquilidad y algo de mejor sabor de boca. Tanto delantero como equipo deberían convertir el peso que se han quitado de encima en impulso para derrotar al Deportivo de La Coruña y certificar, virtualmente, la permanencia en Segunda División.

Un buen final de temporada permitiría a ambos localizar la fuente de sus males y remediarla para sacar mucho más de sí mismos la próxima temporada.

Por Kicooper.

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